La presión de Alfonso Cortina por controlar Gas Natural abrió la herida entre Repsol YPF y La Caixa

El conglomerado Gas Natural-Iberdrola es un viejo proyecto, que lleva años gestándose a partir de su "lógica industrial", dice Brufau. Se trata de una lógica que hoy ven todos, incluso Repsol, aunque su presidente, Alfonso Cortina, se haya cerrado a cal y canto en contra de la operación.

El matrimonio entre Repsol y La Caixa en Gas Natural vivió una etapa aceptable mientras Óscar Fanjul presidió la petrolera, pero empezó a zozobrar a partir de 1996, cuando este último fue sustituido por Alfonso Cortina.Desde la fundación de la sociedad gasista, Repsol tuvo el 47,04% de Gas, pero el consejo de administración era paritario -seis miembros de Repsol y seis de La Caixa-, con un presidente nombrado por la entidad financiera. Primero fue Pere Duran y en la actualidad es Antoni Brufau. Al consejero delegado, según el pacto, lo nombraba la petrolera.

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En marzo de 2000, Cortina abrió las hostilidades. Exigió la mitad más uno en el Consejo de Gas Natural ejercitando su mayoría accionarial, lo que le permitió además consolidar en el balance de la petrolera las cuentas de la sociedad gasista. Esta situación, se modificó en mayo de 2002. Sin embargo, la paridad no volvió hasta el pasado mes de diciembre, cuando el consejo de Gas Natural pasó a tener cinco miembros de cada accionista y otros dos independientes (propuestos por las empresas).

El cambio de escenario se produjo cuando la petrolera -mayo de 2002- se vio obligada a vender el 24% de Gas Natural para financiar su enorme deuda en Argentina. Desde entonces, el lastre argentino es un peso muerto, que impide a Repsol YPF realizar operaciones de calado internacional, como, por ejemplo, una alianza barajada con BP. Las dificultades de Repsol no son nuevas. El mejor activo de la petrolera es su participación en Gas Natural, lo que explica, en parte, el feeling gasista de López de Silanes, muy parecido al que vivieron sus antecesores en el cargo, como Antonio Téllez, Juan Badosa y Guzmán Solana. Cabe preguntarse si la OPA es un contraataque de La Caixa para evitar que Repsol se haga de nuevo con la mayoría en Gas; pero, este argumento resulta insignificante frente a la "lógica industrial" del proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 12 de marzo de 2003.

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