AMENAZA DE GUERRA | El debate en España

Zapatero asegura que se encargará de que el aval de Aznar a la guerra tenga "consecuencias"

Critica que Bush y el jefe del Ejecutivo pretendan actuar contra los acuerdos de la ONU

Los socialistas están convencidos de que la mayoría de los españoles rechaza la opción del Gobierno del PP en favor de la intervención bélica en Irak y están decididos a que este repudio tenga su traducción política. El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, avisó ayer en Barcelona de que si el Ejecutivo apoya el martes la declaración de guerra a Irak en el Consejo de Seguridad de la ONU, "eso tendrá consecuencias" en España. "Nos encargaremos de que se produzcan consecuencias", agregó, si bien no aclaró cuáles. Y si hay ataque, "estaremos cada día pidiendo que se acabe", avanzó.

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Zapatero habló ante unas 3.000 personas que asistieron a un mitin-fiesta organizado por el PSC en el pabellón deportivo de Vall d'Hebró para presentar la candidatura de Joan Clos a la reelección como alcalde de Barcelona.

El secretario general socialista rindió homenaje a los catalanes y barceloneses que protagonizaron la multitudinaria manifestación del 15 de febrero contra la guerra y pidió a todos los ciudadanos que sigan oponiéndose a ella "hasta el último momento". Las manifestaciones del 15 de febrero fueron, dijo, "un no al vasallaje, un no a un imperio que se quiere construir con una identidad militar".

Frente a esta opción, Zapatero defendió que el orden mundial nunca podrá construirse sobre la fuerza, "ni con un discurso unilateral y la pretendida superioridad moral de un país". Sostuvo que el diálogo y las inspecciones son la alternativa en la situación actual de la crisis de Irak y mostró su decepción por el papel del Gobierno de José María Aznar en este conflicto.

La intervención de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, alineándose en el Consejo de Seguridad con los partidarios de la guerra, "es el momento más triste de la España democrática de los últimos 25 años", lamentó.

Zapatero recriminó la anuencia de Aznar con la política del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en particular cuando éste anuncia que "le da igual lo que vote la ONU, porque de todas formas van a hacer lo que quieran". Y añadió: "Es decepcionante ver cómo a Aznar le cuesta tanto entender que el orden internacional se tiene que basar en el derecho y en la ONU".

A esta política, Zapatero opuso "el ejemplo de la Europa de la que Aznar se aleja", aunque paradójicamente la mayoría de los españoles se sienten, a su juicio, cada vez más cerca de ella. La opción de la España democrática, la de las autonomías y la diversidad, la del reencuentro con Latinoamérica y el mundo árabe, afirmó, "es estar a la cabeza de Europa con Francia y Alemania".

El dirigente socialista elogió varias veces la iniciativa de Barcelona de celebrar en 2004 el Fórum Universal de las Culturas, del que dijo que es una forma de contribuir a la creación de "la identidad mundial basada en la paz y el diálogo".

Sintonía con Maragall

El líder socialista fue recibido al grito de "presidente, presidente", a lo que respondió así: "Paso a paso, primero que lo sea [de la Generalitat catalana] Pasqual Maragall". Entre grandes aplausos de los asistentes, Zapatero elogió la figura de Maragall, de quien dijo que "es un ejemplo de una biografía entera de lucha por la paz y la libertad".

Zapatero no se refirió a los ataques lanzados la semana pasada por los dirigentes del PP contra Maragall cuando pidió que se investiguen los malos tratos denunciados por Martxelo Otamendi, director del diario vasco clausurado por orden judicial Euskaldunon Egunkaria, durante su detención, y que considera creíbles. "No hay más que ver cómo están cada día con Pasqual Maragall".

Esto es "la mejor garantía de nuestra tranquilidad" y se convierte en la "evidencia" de que será el próximo presidente de la Generalitat catalana. "¡Qué bien vas a representar a Cataluña, Pasqual!", dijo.

Maragall, que intervino antes que Zapatero, se refirió también a la lucha antiterrorista. "Guerra y terrorismo son nuestros dos grandes enemigos", proclamó. Barcelona y Cataluña están, afirmó, contra el terrorismo que mata a Joseba Pagazaurtundua, a Miguel Ángel Blanco y a Ernest Lluch; a los 22 de Hipercor y a los 3.000 de las Torres Gemelas de Nueva York, "pero no quieren que se utilicen métodos ilegales para combatirlo".

Zapatero prodigó los guiños de complicidad con el auditorio, por ejemplo, al señalar que desea que en Cataluña "salgan bien" las elecciones del Fútbol Club Barcelona, además de las municipales y las autonómicas.

Y acompañó los guiños con un compromiso de largo alcance. "Si soy presidente del Gobierno, Barcelona tendrá la Carta Municipal". Ésta es una de las aspiraciones de la ciudad que, tras largas vicisitudes, el Gobierno de Aznar acaba de negar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de marzo de 2003.

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