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Un tribunal obliga a indemnizar a las víctimas de Srebrenica

El fallo compensa a 49 familias de desaparecidos en la matanza de 1995

El Tribunal de Derechos Humanos de Bosnia, formado en su mayoría por jueces internacionales, ordenó ayer a las autoridades serbobosnias indemnizar con 1,8 millones de euros a las 49 familias de desaparecidos en la matanza de Srebrenica. La sentencia ordena también a las autoridades locales que abran una investigación para esclarecer la muerte de unos 7.500 musulmanes a manos del general Ratko Mladic, en julio de 1995.

En abril, los ecos de esta tragedia derribaron al Gobierno de centro-izquierda holandés, país que había enviado a sus cascos azules para proteger a los civiles en el enclave que registraría después la peor matanza recordada en Europa desde la II Guerra Mundial.

Según el tribunal, el hecho de no haberle contado todavía la verdad de lo ocurrido a los supervivientes de Srebrenica vulnera la Convención Europea de Derechos Humanos. El fallo sienta además un precedente legal que podría ser aprovechado por los parientes de otras 1.700 víctimas para pedir una compensación y una explicación de lo ocurrido. La suma otorgada será entregada a la Fundación de Srebrenica-Potocari, encargada de erigir un monumento en memoria de los muertos y cavar además un cementerio apropiado.

Antes de conocerse el fallo, las familias de los 49 desaparecidos aseguraron que no habían recibido información sobre la suerte que corrieron o el lugar donde pudieran estar sus restos. Amnistía Internacional ha solicitado a las autoridades serbias de Bosnia, a cuyo cargo está aún la zona de Srebrenica, y al resto de la comunidad internacional, que traten de averiguar la suerte corrida por las víctimas. En total, en el conjunto de la guerra bosnia, aún no han sido halladas 17.000 personas, aunque se presume que la mayoría están muertas.

Aunque no alcanza, de momento, a todas las familias afectadas, el fallo reconoce que hubo una masacre de civiles. Algo muy diferente a lo afirmado por el informe publicado en septiembre de 2002 por el actual Gobierno serbobosnio. Presentado "para facilitar la reconciliación", dicho dictamen cifraba en unos 2.500 las bajas de musulmanes y las calificaba de "soldados caídos en la guerra". Según estos cálculos, muchos guerrilleros musulmanes que se batían en retirada y estaban demasiado cansados para discernir, habrían tomado por una matanza lo que en realidad fueron choques entre tropas enemigas. Para las familias de los muertos decir algo así equivalía a acusarles de haber imaginado el asesinato de sus familiares. Paddy Ashdown, alto representante de la comunidad internacional para Bosnia-Herzegovina, calificó de "insulto ridículo" el estudio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de marzo de 2003