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Unos 400.000 jóvenes practican 'botellón', según un estudio

Masivo. En horario cada vez más tardío. En grupo de amigos y vehículos propios. Con 400.000 practicantes del botellón. Con pocos cambios de local. De escaso impacto urbano. Y con satisfacción por el servicio recibido en bares de copas y discotecas, de los que se valora especialmente el ambiente. Así caracteriza a grandes rasgos el ocio nocturno en la Comunidad de Madrid un estudio sociométrico, presentado ayer en la Cámara de Comercio, realizado por encargo de la Asociación de Empresarios por la Calidad del Ocio.

Se hallaban presentes, y comentaron los resultados, miembros de de asociaciones vecinales de Chueca, Huertas y del Consejo de la Juventud, así como representantes del sector de hostelería, que en Madrid abarca 27.000 bares, 6.000 restaurantes y 800 discotecas. El estudio, que ha costado 42.000 euros y se basa en una muestra de 900 personas de edades entre 18 y 70 años entrevistadas en sus domicilios, permite a sus redactores proyectar sus resultados y asegurar que seis de cada diez de estos madrileños sale de noche durante el menos un fin de semana de cada mes. Eso implica que 2.257.914 personas en la Comunidad de Madrid, de los casi cuatro millones de personas comprendidas entre estas edades, disfrutan del ocio nocturno.

Dato singular del estudio es que aproximadamente 400.000 personas de las que salen de noche, y casi en su totalidad menores de 28 años, practican el botellón, grandes reuniones callejeras de jóvenes que incluyen la ingestión, a veces inmoderada, de bebidas alcohólicas. Los efectos sobre el vecindario donde se practica el ocio nocturno (ruido, suciedad, incomodidades, denunciados habitualmente por los residentes) se ven rebajados en el estudio: sólo tres de cada diez personas consultadas los critica con dureza.

Hay más datos: de cuantos salen de noche, 600.000 personas no regresan a su casa hasta las cinco de la madrugada. Y casi 100.000 lo hacen después de las ocho. Francisco García, del Consejo de la Juventud, señaló que se ha excluido del estudio a los adolescentes de 14 a 17 años; considera incompleto el ocio pasivo y calificó de perjudicial la identificación entre jóvenes y botellón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 2003