Chirac aboga por un vínculo privilegiado con Argelia

Tras una acogida triunfal el domingo pasado, durante el primer día de su visita de Estado a Argelia, Jacques Chirac pronunció ayer un discurso muy esperado ante las dos cámaras del Parlamento argelino. El presidente francés esbozó las grandes líneas de una cooperación "privilegiada" franco-argelina; expresó el deseo de "asumir juntos nuestro pasado común" y reiteró su postura contraria a la guerra en Irak, afirmando que "Oriente Próximo no necesita un nuevo drama, de consecuencias incalculables".

El primer viaje oficial a Argelia de un jefe de Estado francés, después de la independencia del país, ha sido calificado de "histórico" por las dos partes. Citando a Marcel Proust, para quien "algunos recuerdos son como amigos comunes: saben reconciliarse", el presidente francés apeló a mirar de frente un pasado complejo y todavía doloroso, desde la conquista de Argelia por los franceses, en 1830, a los siete años de guerra "asesina, a veces imperdonable"; para saber abrirse al futuro y organizar "una comunidad de destino" entre los dos países.

Chirac pintó un amplio fresco de las nuevas relaciones entre Francia y Argelia, en el que habló de tejer "una red de solidaridad", de "favorecer el diálogo entre nuestras juventudes" y de "aguijonear el interés de nuestros hijos por la cultura del otro". Además de la relación bilateral, "nuestros lazos", dijo Chirac, "también son los del Islam, la segunda religión de Francia (...). Me gustaría decir hasta qué punto compartimos la visión de un Islam tolerante, abierto a las otras religiones".

Jacques Chirac había firmado la víspera, con Bouteflika, una declaración solemne -el tratado vendrá después- entre Francia y Argelia. Esta "declaración de Argel" tiende a reforzar el diálogo político entre los dos países, sienta las bases de una relación económica "privilegiada" y de una cooperación cultural, técnica y científica "renovada".

© Le Monde / EL PAÍS

Jacques Chirac saluda a varios argelinos durante su visita al cementerio de Saint Eugene Bologhine, en Argel.
Jacques Chirac saluda a varios argelinos durante su visita al cementerio de Saint Eugene Bologhine, en Argel.AP
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