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GESTIÓN Y FORMACIÓN

El abanico salarial se cierra

Los directivos y cuadros pierden poder adquisitivo, aunque sus incrementos salariales se alejan del IPC oficial

El descontrol de la inflación durante el pasado ejercicio duplicando la cifra prevista ha consolidado el abandono del IPC a la hora de fijar los incrementos de las retribuciones salariales de los directivos. La mayor parte de los mismos se alejan del 2% previsto para el IPC de este año y se acercan al 4%, e incluso al 5%. Unas cifras próximas a las de los cuadros intermedios y el personal sujeto al convenio colectivo, como corresponde a los periodos de recesión económica en los que se estrecha el abanico de las subidas salariales. En cuanto a los sectores más generosos destaca el químico-farmacéutico y el electrónico, mientras que en la construcción parecen haber llegado a la madurez del ciclo actual.

Los responsables de la política retributiva se inclinan, cada vez más, por aplicar el IPC real estimado en lugar del IPC oficial

Los sectores más generosos con su personal son, en los momentos actuales, el químico-farmacéutico y el electrónico

Este año, la subida salarial media decidida para los directivos es del 4,13%, y la del personal sujeto a convenio colectivo, del 3,84%

La incertidumbre campa a sus anchas por el mundo empresarial español y se refleja, entre otras cosas, a la hora de fijar sus políticas salariales. Las compañías que arrancan el año con el incremento de las retribuciones ya establecido apenas llega al 23%; las que lo han estimado, pero no han decidido todavía su aplicación, son el 62%, y las que no tienen ningún pronóstico al respecto son el 15% restante.

En cuanto a la magnitud de los aumentados programados, el número de directivos y mandos intermedios que este año aumentarán sus retribuciones en torno al 2% -previsión oficial de la inflación- es casi simbólico. El abanico de incrementos se sitúa prácticamente entre el 2,5% y el 5%, acercándose más a esta última cifra las que de momento no lo han aplicado.

Por otro lado, se ha vuelto a constatar este año la pérdida de valor del IPC como referencia a la hora de fijar los incrementos. Según la encuesta que realiza el Centro de Investigación Salarial -Ceinsa-, del Grupo RH Asesores, únicamente los directivos mantendrán su poder adquisitivo si se repiten las referencias inflacionarias del año pasado.

Y, como ocurre en los ejercicios con el ciclo económico a la baja, se acortan las distancias entre los incrementos de todos los niveles de la plantilla. Este año la subida media decidida para los directivos es del 4,13%, y la del personal sujeto a la negociación del convenio colectivo, del 3,84%.

Política retributiva

Además, las remuneraciones de los empleados están perdiendo también peso en la política retributiva de las empresas a la hora de controlar los costes salariales. La utilización de la flexibilidad de las plantillas está cada vez más extendida en este sentido, según el director de Ceinsa, Manuel Osorio, para el que en muchos de los incrementos que se establecen en estas fechas va incorporada una compensación por la pérdida de poder adquisitivo del año anterior, que en este caso, para las empresas que hubieran aplicado el IPC, supone duplicar la cifra prevista. Así, sobre todo en los aumentos en torno al 5%, un 1,5% o 2% correspondería a este reajuste inicial, aunque en otras empresas prefieren aplicarlo a lo largo del año.

Este incremento suele repartirse también entre la parte fija y la variable del paquete retributivo, ya que, según Osorio, la mayor parte de las empresas consideran ya razonable el reparto que han alcanzado entre ambos segmentos. Es importante, en este sentido, el salto que se refleja en la mayor parte de las empresas en torno a la retribución con la que se alcanza la cuota máxima de contribución a la Seguridad Social, sobre todo en las de carácter familiar.

De cualquier manera, con la inflación descontrolada los responsables de la política retributiva se inclinan, cada vez más, por aplicar el IPC real o el que elaboran algunas entidades financieras, dejando de lado el oficial.

Para Jesús Espinosa, responsable del Grupo RH Asesores en Madrid, nos encontramos en una situación parecida a la del primer trienio de la década pasada. Aunque en esta ocasión se podría alargar algo más por el conflicto de Irak.

La inercia que caracteriza a las empresas a la hora de actualizar sus políticas salariales supone que la crisis iniciada en 2001 y reforzada en 2002 va tener un reflejo claro en la pérdida de poder adquisitivo este año. En cuanto al año que viene, "si el Gobierno consigue mantener a raya el IPC, es probable que los incrementos salariales sean menores, a pesar de lo cual podría aumentar incluso el poder adquisitivo", según Espinosa.

En cuanto a la incidencia del tamaño de la empresa en los incrementos se aprecia, según la encuesta de Ceinsa, una mayor subida en las de menor tamaño, ya que, según Manuel Osorio "las grandes aplican criterios más restrictivos porque ya han reflejado las subidas a lo largo del año". En este tipo de empresas, además, resulta mucho más evidente la utilización del ajuste de la plantilla como instrumento de control de los costes salariales, más eficaz que las subidas salariales anuales. Lo que obliga, según Osorio, a ser mucho más competitivos con los empleados fijos. "Las alegrías del pasado han enseñado que las euforias temporales se pueden solucionar sin aumentos de la plantilla".

Se está produciendo, cada vez más, una especie de "deslizamiento a la inversa", según Osorio, como el que supone la sustitución de los empleados en las etapas previas a la jubilación. Que son reemplazados por trabajadores semejantes, pero con retribuciones inferiores. En este sentido, la ausencia de normativa al respecto ha llevado a los juzgados a la aplicación de la doble escala salarial.

La construcción toca fondo

Un año más, los directivos y cuadros del sector químico-farmacéutico van a ver incrementadas sus retribuciones salariales por encima de la media. En esta ocasión, sólo les superan sus homólogos electrónicos, con un 5,6% de incremento global.

En la otra cara de la moneda, con incrementos más moderados, se encuentran los servicios profesionales -auditorías, asesores...- y la construcción, ambos con un 3% de incremento global previsto, lo que supone una clara pérdida de poder adquisitivo si se considera la inflación registrada el pasado año 4%.

En el primer caso, se trata de un comportamiento típico de los periodos de recesión económica en los que se suele prescindir de este tipo de servicios por parte de las empresas. En la crisis de los primeros años de la década pasada fueron varias las empresas que cerraron y muchas las que tuvieron que reajustar sus plantillas. Además, en esta ocasión ha tenido una repercusión importante la caída de las empresas de desarrollo de software, Internet, comercio electrónico, etcétera.

En el caso de la construcción, todo parece indicar que se ha llegado al techo de crecimiento de este sector en el ciclo actual, uno de los más largos, por cierto, de las últimas décadas.

En cuanto a los más generosos, el químico-farmacéutico es "un sector maduro, con buen nivel de rentabilidad, que se encuentra, además, por encima de las fluctuaciones del mercado", según Jesús Espinosa, responsable en Madrid del Grupo RH Asesores.

Hay, sin embargo, en estos momentos una incógnita sobre las consecuencias que pueda acarrear los resultados anunciados por parte de los Laboratorios Roche, con unas pérdidas históricas.

El consumo duradero, junto al comercio y la distribución y el sector financiero, se encuentran también en la zona baja, con incrementos ligeramente superiores al 3%.

Por otro lado, las multinacionales siguen también un año más incrementando sus salarios por encima de las compañías de capital español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2003

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