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Más de 100 mujeres gitanas han sido esterilizadas a la fuerza en Eslovaquia

Una ONG denuncia las intervenciones durante los partos sin permiso o bajo coacción

Las mujeres gitanas del este de Eslovaquia están expuestas a ser esterilizadas sin su consentimiento o bajo coacción, por médicos de hospitales públicos, según denuncia la organización Centre for Reproductive Rights (CRR), que ha descubierto 110 casos de mujeres intervenidas durante partos con cesárea, entre las que había menores. La reacción del Gobierno eslovaco ha sido la de plantear dos demandas: contra quien resulte culpable de un daño a la salud y contra los autores del informe por no haber informado a las autoridades. Eslovaquia entrará en la UE en 2004.

"Llegué al hospital el pasado 4 de abril. Sabía que me iban a hacer una cesárea desde el sexto mes de embarazo, porque traía gemelos. Antes de darme el alta, me pusieron un papel para firmar, pero no sé qué era y tampoco me lo explicaron. Luego me dieron un parte médico donde dice que fui esterilizada". El relato de Sandra, de 32 años, una mujer de etnia gitana que vive en Richnava (Eslovaquia) y que tiene cinco hijos es uno de los testimonios que han servido a la organización CRR para denunciar que "las mujeres gitanas son coaccionadas o sometidas forzosamente a procesos de esterilización en los centros públicos de salud del este de Eslovaquia".

En un informe dado a conocer a primeros de febrero, y presentado al Gobierno eslovaco y a las instituciones europeas en Bruselas y Estrasburgo, la organización documenta casos de racismo, agresiones físicas y psíquicas hacia las gitanas por parte del personal sanitario en los hospitales públicos, así como la sistemática denegación del acceso a sus historiales médicos.

Center for Reproductive Rights, con sede en Nueva York, trabaja en unos 44 países y su fin es la defensa de la igualdad de la mujer a través del acceso "a los servicios básicos de salud, lo que incluye la anticoncepción, el aborto seguro y legal, la educación y los cuidados durante el embarazo". Entre agosto y octubre pasados, un grupo de abogados de derechos humanos y médicos de la organización, así como de la asociación eslovaca Poradna, visitaron 40 asentamientos gitanos del este de Eslovaquia, donde se concentra la mayoría de la población de esa etnia, y hallaron 110 casos de mujeres esterilizadas sin su consentimiento, o engañadas para que lo hicieran. Entre ellas hay menores y en 50 casos nunca se les comunicó que se les había ligado las trompas.

La investigación se completó con la visita a 11 hospitales. "A pesar de que sabían que éramos activistas de derechos humanos, algunos médicos nos decían que las gitanas son animales, que no tienen más que instinto para tener hijos", relató Ina Zoon, una de las autoras del informe.

De los cerca de cinco millones de habitantes de Eslovaquia, que en 2004 ingresará en la Unión Europea, pertenecen a la etnia gitana 250.000, según la Administración eslovaca. Las asociaciones gitanas del país estiman que su población es mayor: entre 350.000 y 400.000 personas. Y, según el informe, la discriminación es intolerable. Por ejemplo, a las gitanas se las segrega en los hospitales; hay habitaciones sólo para ellas y no pueden compartir el baño ni el comedor con el resto. "Durante nuestra visita, una enfermera le dijo a un miembro del equipo que no utilizara el baño de las gitanas", aseguró Zoon.

El informe recoge incluso que en los últimos años varios políticos han expresado públicamente su miedo a que el número de gitanos supere a los eslovacos y que es creencia común que tienen más hijos para que el Estado les dé dinero. "Los Gobiernos comunistas incentivaban con dinero a las mujeres pobres para que se esterilizaran", dijo Zoon, quien aseguró que muchas mujeres ya entonces fueron engañadas para ser intervenidas. Fue la sospecha de que estas prácticas continuaban lo que llevó al CRR a iniciar su investigación, sobre todo por la gran diferencia en el número de casos que se producían en el este de Eslovaquia y el oeste, donde está Bratislava, la capital.

Observaron que las intervenciones se producían durante el parto por cesárea y con el pretexto de que futuros embarazos pueden provocar la muerte de la mujer. "Aunque Eslovaquia no desglosa estadísticas por etnias y no se puede saber si hay más cesáreas entre las gitanas, "fue evidente que había un inusual número de partos por cesárea en los asentamientos gitanos", señala el informe, que subraya que los servicios sanitarios manejan frente a las gitanas conceptos médicos desechados por la práctica internacional. Por ejemplo, asumen que una vez que se ha producido una cesárea, el resto de partos debe ser con el mismo método; o mantienen la incisión vertical, cuando hace años que se recomienda la horizontal. Tras el segundo o el tercer parto, suelen decir que el siguiente embarazo será peligroso para la vida de la mujer o el feto.

Este periódico intentó sin éxito recabar la versión del Ministerio de Sanidad eslovaco.

Por su parte, Peter Miklosi, portavoz del viceministro para los derechos de las minorías, Pal Csaky, precisó a The New York Times, el alcance de las demandas. Si los hechos resultan verídicos, porque "los autores del informe estuvieron al tanto de la comisión de un delito durante un año sin denunciarlo. Si probamos que no es verdad, se les acusará de difundir rumores y dañar la imagen de Eslovaquia".

La abogada Barbara Bukovska, que trabaja como consultora para el CRR, manifestó en conversación telefónica que las demandas son "una forma de atemorizar a las víctimas para que no denuncien y una lamentable señal de apoyo a los médicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de marzo de 2003