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Finanzas comprometidas

Esta semana comentaban los medios de comunicación la evolución de la tasa de ahorro de las familias entre 1995 y 2001. La base de la noticia era una nota del INE en la que anunciaba la publicación de la Contabilidad Nacional de los sectores institucionales (hogares, empresas y administraciones públicas) para 2001, o mejor dicho, la revisión de los datos de avance de ese año y los provisionales de los dos años anteriores que ya publicó en mayo del pasado año. Estos datos suelen pasar un tanto desapercibidos, pues no suponen modificaciones del PIB y de sus agregados para el conjunto de la economía nacional respecto a las estimaciones ya conocidas con antelación, pero no por ello son menos importantes, pues nos dan unan radiografía de la situación económico-financiera de los distintos sectores, y ello es esencial para valorar y entender su comportamiento actual y en el futuro próximo.

La economía española peca de un defecto de ahorro o, lo que es lo mismo, de un exceso de consumo

Entre la abundante información contenida en las cuentas nacionales, he entresacado y reflejado en los gráficos adjuntos algunos datos relevantes. El gráfico izquierdo se refiere a la economía nacional en su conjunto y nos cuenta cuál ha sido desde 1995 la evolución del ahorro y de la inversión (formación bruta de capital). La tasa de ahorro (renta o PIB no destinado al consumo, como porcentaje del PIB) se ha mantenido prácticamente estable hasta el año 2000 y muestra una ligera recuperación posteriormente (los datos de 2002 son una estimación de FUNCAS). Ello ha sido el resultado de una fuerte caída del ahorro privado compensada con el aumento del ahorro público. Por su parte, la tasa de inversión registró hasta 2000 una fuerte progresión situándose por encima del ahorro y generando un déficit cuantioso de más del 3% del PIB, que en los dos últimos años se he reducido en unas siete décimas del PIB. Eso quiere decir que la economía española peca de un defecto de ahorro o, lo que es lo mismo, de un exceso de consumo.

El gráfico central nos muestra la evolución del ahorro y endeudamiento de los hogares. La tasa de ahorro ha caído unos cuatro puntos porcentuales de su renta disponible. El dato de 2001 supone una nueva caída (la estimación anterior nos decía que se había recuperado) y marca un mínimo histórico. Para 2002 puede estimarse que se haya detenido esta tendencia y se inicie una tímida recuperación Por su parte, el endeudamiento de las familias casi se ha duplicado en esos años, alcanzando un máximo también histórico. Esto explica que las familias estén moderando su consumo y que previsiblemente sigan actuando así en los próximos trimestres. Por último, el gráfico derecho nos muestra la situación de las empresas no financieras. Su tradicional necesidad de financiación ha aumentado notablemente durante la fase expansiva del último ciclo, sin que la desaceleración de los dos últimos años la haya reducido sustancialmente. Como consecuencia, el endeudamiento no ha dejado de crecer, situándose en niveles, si no alarmantes, sí elevados.

Todo ello nos está indicando, en esencia, que la situación financiera de las familias y de las empresas es bastante débil y que la expansión del gasto en consumo e inversión que se produzca una vez se inicie la recuperación va a ser moderada hasta tanto no se corrijan y saneen los desequilibrios financieros heredados del último ciclo, lo que sólo ha empezado a realizarse en 2002 de forma tímida.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros Confederadas para la Investigación Económica y Social (FUNCAS)

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de febrero de 2003.

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