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Más de 90 personas mueren abrasadas en el incendio de una discoteca en EE UU

El uso de bengalas durante un concierto del grupo Great White provocó la tragedia

Eran las once de la noche en West Warwick, una ciudad industrial de Rhode Island, al sur de Boston. En The Station, un pequeño club nocturno, una veterana banda de rock llamada Great White inició la primera canción; tras el escenario se encendieron varias bengalas, habituales en los conciertos del grupo. En cuestión de segundos, las chispas prendieron el material aislante de la pared. En menos de tres minutos, The Station era un infierno. Algunos estaban muriendo cuando otros jaleaban aún lo que creían parte del espectáculo. Anoche, 95 cadáveres habían llegado al depósito.

La cifra puede aumentar: 81 personas permanecían anoche hospitalizadas, 25 en estado crítico. La catástrofe de West Warwick es el incendio más mortífero ocurrido en EE UU desde que, en 1993, fuerzas del FBI asaltaron en Waco (Tejas) la sede de la secta davídica que prefirió inmolarse. Entonces, los muertos fueron 80. El lunes, de madrugada, 21 personas perecieron en un club de Chicago cuando un vigilante utilizó gas lacrimógeno para acabar con una pelea y provocó el pánico de la gente.

Ésta fue también una de las causas de la elevada mortandad en The Station, que acogía a menos de 300 personas y que, por su pequeño tamaño, no estaba obligado a disponer de un sistema automático contra incendios. El jefe de bomberos, Charles Hall, explicó que la sala había sido revisada el 31 de diciembre y cumplía con las medidas de seguridad. Las cuatro salidas de incendios estaban abiertas. "Todos quisieron salir por donde habían entrado, ése fue el problema", explicó. Casi todos los cadáveres fueron recuperados amontonados cerca de la puerta.

El inicio del incendio fue filmado por un camarógrafo de una televisión local. Las chispas de las bengalas, el incendio de la pared situada tras el escenario, las dudas del público, la retirada de los músicos y el inicio de la desbandada cuando el aire se hizo irrespirable quedaron registrados. "Todo empezó y comenzó en unos tres minutos", dijo Charles Hall.

Los bomberos llegaron inmediatamente y su primera tarea consistió en extraer de la puerta a los supervivientes atrapados en un montón formado por decenas de cuerpos. Quienes estaban detrás no habían podido salvarse. "Nunca había visto personas tan dañadas por el fuego y la inhalación de humo", comentó Joseph Amaral, uno de los médicos del hospital Rhode Island. Los muertos eran jóvenes de entre 18 y 40 años.

Las investigaciones policiales se concentraron en los fuegos de artificio. El cantante de Great White, Jack Russell, aseguró que el uso de las bengalas había sido autorizado por los propietarios de The Station. "No las utilizamos en todos los conciertos, sólo lo hacemos cuando se nos permite expresamente", dijo. Los propietarios, los hermanos Michael y Jeffrey Derderian, hicieron público un comunicado en el que negaban la versión de los músicos: "Ninguno de los dueños tuvo conocimiento previo de que fuera a utilizarse pirotecnia en el concierto". Domenic Santana, propietario de un club de Nueva Jersey, declaró que había acogido la semana pasada una actuación de Great White y que la banda había encendido fuegos artificiales sin avisar a nadie.

Ty Longley, guitarrista de Great White, fue una de las víctimas. "No puedo decir nada, estoy conmocionado, seguimos buscando a Ty", dijo Jack Russell. Great White, una banda de origen californiano, tuvo un par de años de éxito a finales de los ochenta y vendió seis millones de copias de la canción Once bitten, twice shy. Actualmente recorría el circuito de los pequeños clubes y mantenía un reducido número de seguidores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de febrero de 2003