Entrevista:GRZEGORZ KOLODKO | MINISTRO DE FINANZAS DE POLONIA

"Competiremos y nos coordinaremos"

El viceprimer ministro polaco cree que España y Polonia se beneficiarán con la ampliación

Es uno de los principales artífices de la próxima incorporación de Polonia en la UE y un gran defensor de la integración económica internacional y, naturalmente, del proceso globalizador que ha defendido como asesor del FMI o el Banco Mundial, así como en algunos de sus numerosos libros.

Pregunta. En alguna ocasión se ha mostrado contrario a la opinión de algunos observadores que consideran precipitada la fecha de ampliación para 2004 y que deberían preparar mejor sus estructuras económicas y sociales.

Respuesta. Efectivamente, no estoy de acuerdo, pero tampoco sería ninguna catástrofe si el proceso de integración continuara otro par de años, siempre que tuviéramos la garantía de que para entonces todo el mundo estaría mejor preparado. La primera vez que nos planteamos el objetivo de unirnos a la UE, hace unos 12 años, era una posibilidad muy pesimista. Hace seis o siete años dije que podíamos lograrlo en 2002 y el Financial Times lo recogió en primera página. Me equivoqué por poco. Jacques Chirac vino a Polonia en 1996, dijo algo parecido y la gente no le creyó. Pero ya estamos negociando y los líderes de la UE, los expertos, y creo que también la gente en general, están de acuerdo en que estamos listos o, para ser más exactos, que estaremos preparados en unos meses. Pero los problemas no se acabarán con la integración, sólo es el comienzo de una nueva era, porque la integración es un proceso, cómo lo ha sido para España. Y es bueno que eso ocurra en este momento.

"El proceso de ampliación no es sólo un ejercicio europeo, sino la respuesta al desafío estadounidense"
"Tenemos planes para volver a un crecimiento rápido, del 5% al 7% hasta 2005, y después sostenerlo durante un periodo muy largo"
"El empresario español tiene que competir con el polaco, y los polacos tienen que ponerse al nivel de la productividad española"

P. La UE de los 25 ¿va a ser una gran potencia internacional o simplemente un nuevo gran mercado?

R. Creo que será una gran potencia, quizá no una superpotencia, aunque tampoco es mi sueño, ni creo que sea el de la mayoría de los europeos, convertirnos en una superpotencia en el sentido militar. Pero en el sentido económico, sí, habrá dos superpotencias. Competiremos y también trabajaremos juntos en los próximos años o décadas para ser el motor de la economía mundial. La UE ya produce aproximadamente una cuarta parte del producto mundial y compite en gran medida con EE UU, y esa competencia aumentará. El proceso de ampliación no es sólo un ejercicio europeo, sino la respuesta al desafío estadounidense. Hace casi tres años se subrayó que, para 2010, la UE debía ser la economía más competitiva del mundo. Pero no creo que sea posible; harán falta muchos más años. Pero si la integración europea es la respuesta al desafío estadounidense, la idea de una zona de libre comercio de las Américas, desde Tierra de Fuego hasta Alaska, 35 países incluyendo Cuba, responde también al creciente desafío europeo. Y esa competencia, cuando la economía crece, sólo puede dar un nuevo empuje a la expansión de la economía mundial. A mediados de la segunda década de este siglo, en torno a 2015, América y la UE produciremos en conjunto más del 65% del PIB de la economía mundial.

P. España y Polonia se parecen bastante en algunos aspectos. ¿Cómo cree que nos afectará su incorporación a la UE?

R. Sí, va a haber mucha competencia, pero a largo plazo será rentable y fructífero para los dos países. En algunos sectores de la economía, la competencia ya está cobrando impulso, como en la agricultura y, en cierta medida, el acero y la construcción naval. Pero la competencia es una parte indispensable de la economía de mercado. Las empresas de Extremadura deben competir con las del País Vasco o Cataluña. Ahora se trata de un marco más amplio, el empresario español tiene que competir con el polaco y los polacos tienen que ponerse al nivel de la productividad, de la eficacia conseguida por los productores españoles.

Tanto la globalización como la integración aportan beneficios, pero también afloran algunos costes. Estamos expuestos a nuevos riesgos, pero también a nuevas oportunidades, y la política debe maximizar las oportunidades y minimizar los riesgos. Así que competiremos y nos coordinaremos...

P. Tras un periodo de gran crecimiento de su economía, se encuentran en un momento de estancamiento que va a dificultar la incorporación. ¿Va a ser suficiente la bajada de los tipos de interés y la devaluación del zloty para no llegar al 2004 con una situación complicada?

R. Efectivamente, entre 1994 y 1997, la economía crecía un 6% o 7% anual. Ahora, desde la última mitad de 2002, va recobrando impulso, y no necesariamente porque los tipos de interés estén bajos; la inflación también ha disminuido considerablemente. En Polonia no hay inflación y el tipo de interés sigue siendo el más alto de Europa. Eso es un síntoma de recuperación. Este crecimiento es básicamente resultado de la continua reestructuración de las empresas, de las reformas que introdujimos en la segunda mitad del año, a las que se sometieron más de 60.000 empresas. Se han salvado más de 250.000 empleos y ahora tenemos un empuje importante de la producción industrial. Espero que este año alcancemos un crecimiento del PIB del 3,5%, y para el que viene, en nuestro primer año como miembros de la UE, esperamos alcanzar el 5%. Tenemos estrategias para volver al crecimiento rápido -del 5% al 7%- hasta 2005, y después sostenerlo durante un periodo muy largo, para ponernos al nivel de la UE.

P. Algunos empresarios españoles y algunas organizaciones denuncian un alto nivel de corrupción y una burocracia terrible. Y las estadísticas parece que tampoco son muy fiables...

R. Sí, el nivel de corrupción y la burocracia son demasiado altos, especialmente la corrupción, por lo que estamos combatiéndola con nuestro programa especial anticorrupción. La única forma viable en una sociedad democrática y una economía de mercado es reforzar las instituciones, crear el imperio de la ley, contar con un sistema judicial eficaz, una normativa transparente y un entorno sencillo para las empresas desde el punto de vista fiscal y normativo. Estamos intentando reducir el papeleo administrativo, y creo que, al menos desde el año pasado, hemos vuelto a mejorar. Hay menos burocracia y menos corrupción que el año anterior, o hace dos años, pero, lamentablemente, aún no hemos llegado al nivel que queremos. Es parte de la mentalidad, de la cultura. Estoy tratando estos temas con todas las instituciones afectadas. En el aparato fiscal, entre los funcionarios de aduanas, etcétera, ya hemos logrado algunos avances. Con el tiempo, los empresarios españoles tendrán menos motivos de queja.

P. En uno de sus libros señala como uno de los primeros pasos en el camino de la globalización la aproximación entre los distintos mercados económicos regionales, Mercosur, Nafta..., pero no parece que vayan por ahí las cosas.

R. Pero es algo necesario. Quizá no ocurra el año que viene, pero sí en las próximas generaciones. Con una mejor coordinación de la política económica mundial se evitarían las crisis financieras internacionales, la fuga de capitales incontrolada... De hecho, lo estamos debatiendo en el Banco Mundial, en el FMI, y lo tenemos como cuestión prioritaria en el orden del día de la próxima Cumbre Económica Mundial de Dallas: la forma de coordinar de forma más eficaz los procesos en el ámbito de la economía mundial respetando la integración regional. La globalización es compatible con la cooperación e integración regional. Además, la integración no será entre 200 países, sino entre una docena de grandes grupos integrados, entre los que evidentemente estará la UE, que es la agrupación más compleja e integrada del mundo. EE UU no sería un motor tan grande de la economía mundial de no haber conseguido la completa integración de muchos Estados en el siglo XIX e incluso en el siglo XX. Una moneda, un marco institucional, una política económica, eso es lo que genera el poder de la economía estadounidense. Si trabajamos cada vez más para alcanzar este objetivo en determinadas regiones, y si cooperamos más, en lugar de competir y luchar entre regiones, creo que nos acercaremos a la economía global. Pero aún queda mucho por hacer y por conseguir. La coordinación de las políticas en el ámbito mundial aún está en pañales.

P. También apunta que no hace falta un Estado global al frente, controlando la situación, pero, no cree que ya nos estamos acercando a ese Estado global, a ese Gobierno mundial que es el de EE UU, o que al menos trata de ejercer como tal...

R. Desde luego que EE UU está liderando, ejerciendo una política global, incluyendo la economía, pero aun así el mercado estadounidense es un mercado local. La mayor parte de lo que EE UU produce se vende en EE UU.

Están liderando el negocio global, pero no gobiernan, aún tenemos nuestra libertad, nuestra soberanía, nuestra independencia, aunque en cierta medida, porque, efectivamente, todo se está globalizando, y naturalmente estoy en contra de eso, de que haya demasiada burocracia mundial. Pero el desafío global exige una respuesta global. Hay que hacer frente al crimen organizado, al terrorismo internacional, el efecto invernadero, el blanqueo de dinero, el tráfico de drogas, todo eso son asuntos globales que deben ser abordados globalmente, con la coordinación de las políticas.

El capital se mueve...

Muchos analistas piensan que la ampliación de la Unión Europea hacia el Este puede llegar a suponer la desaparición de algunas actividades industriales en España.

Pregunta. En el automóvil ya se están desviando todas las inversiones en nuevas plantas a los países candidatos.

Respuesta. No estoy seguro de eso. Ese mismo argumento lo he oído en mi país, donde esperábamos que se instalara la última planta de Peugeot-Citroën, que finalmente ha ido a la República Checa. Hay inversiones que en lugar de ir a España pueden situarse en Europa del Este, pero también se hacen muchas inversiones en España en lugar de EE UU o Alemania, o Japón, por la ventaja competitiva del personal cualificado y directivo español, y por el tamaño del mercado. El capital se mueve y la integración y la ampliación de la UE aporta mayor movilidad a las inversiones.

P. ¿No echa de menos una apuesta mayor de los inversores españoles en Polonia?

R. En Polonia estamos ávidos de recibir inversiones directas de capital extranjero, porque nuestro capital propio no es suficiente. Hay empresarios e inversores españoles que ya se están acercando a nuestro mercado. España tiene una gran actividad en Latinoamérica, pero creo que ha llegado el momento de que aumente su actividad en Europa del Este, con el objetivo añadido de los mercados emergentes de fuera de la Unión. Rusia y Ucrania son mercados de 200 millones de personas que van a crecer muy rápido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de febrero de 2003.

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