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AMENAZA DE GUERRA | Movilizaciones por la paz

Unos 200.000 neoyorquinos se concentran en medio de fuertes medidas de seguridad

La alcaldía de Nueva York impide que los manifestantes protesten ante la sede de la ONU

Las gélidas temperaturas de Nueva York no enfriaron los ánimos de las casi 200.000 personas, el doble según los organizadores, que ayer se manifestaron contra la guerra. Las protestas, que por decisión de la alcaldía no pudieron celebrarse ante la sede de Naciones Unidas, desbordaron los cordones policiales y brotaron espontáneamente por todos los rincones de una ciudad en máxima alerta contra posibles ataques terroristas. El movimiento pacifista también se expresó, en menor número, en ciudades como Chicago, Miami, Filadelfia, Seattle, Detroit y Los Ángeles.

La parte este de Manhattan quedó colapsada, con más de 40 calles cortadas al tráfico. Entre los rascacielos resonaban gritos de protesta, el ulular de las sirenas y el estruendo de los helicópteros de la policía. Hacía diez grados bajo cero. Una masa compacta de abrigos, gorros y guantes entonó durante horas proclamas por una solución pacífica en Irak. Sólo sobresalían pancartas con mensajes variopintos: "Venden la guerra pero no la compramos", "Bush: dimisión", "No al comercio de sangre por petróleo".

"Esto es realmente increíble", tuvo que reconocer uno de los miles de policías que acordonaban el recorrido de los manifestantes. Nueva York no vivía algo así desde las protestas antiglobalización de hace un año.

Unidos a favor de la Paz y la Justicia, el grupo de asociaciones que organizaba la marcha, luchó hasta el último momento por desfilar ante la ONU. El asunto llegó hasta los tribunales, donde un juez decidió finalmente prohibir el recorrido por razones de seguridad. La ciudad está en máxima alerta contra posibles atentados terroristas.

Ayer, el rascacielos de Naciones Unidas quedó completamente aislado por una impenetrable muralla policial, que no impidió que brotes de protesta surgieran por todos los rincones y obligaran a cerrar más calles de las previstas. Fue cuando se produceron incidentes aislados y algunas detenciones. La policía no dio estimaciones de cifras totales de manifestantes, pero los organizadores hablan de 400.000; otras fuentes, de 200.000.

"El mundo dice no", rezaba el cartel del escenario donde hablaron líderes políticos y figuras tan conocidas como el arzobispo Desmond Tutu o la actriz Susan Sarandon . "Paz, paz. Que América escuche al resto del mundo. Dad más tiempo a los inspectores", dijo Tutu. "Hoy Martin Luther King estaría contento. Hoy vería su sueño hecho realidad", gritó a una masa enfervorecida el cantante Richie Havens.

"Esto es lo único que puedo hacer por mi país como patriota", comenta Sally Andreat, una manifestante, "pero no creo que Bush nos haga caso, es su guerra personal. Estoy muy decepcionada con los políticos, son unos vendidos. Mi senadora es Hillary Clinton. ¿Por qué estoy yo aquí y no ella?".

"Mi hijo está en el Golfo, no sabemos muy bien dónde. Él no firmó para estar en una guerra", dice Charlie Richardson, cuyo hijo Joe lleva tres años y medio en los Marines. Representa a una asociación de familiares de soldados contra el conflicto. "Mi hermano no quiere matar a iraquíes", añade Lee Gough, "y lo digo en su nombre y en el mío. Él no puede hablar porque tendría problemas".

"La guerra no soluciona los problemas", consigue articular pese al frío Connie Lamatta. Lleva un cartel con fotos de ciudades iraquíes donde se lee: "No son mis enemigos". A su lado, Charlie Danna, increpa al periodista. "¿Y qué pasa en España? ¿Cómo puede el Gobierno apoyar a Bush?".

"Es increíble que no nos hayan dejado manifestarnos ante la ONU", se queja Blaine Roberts, diez calles más arriba del edificio. "Espero que esto salga en los medios. Que se sepa que este país no está a favor de la guerra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de febrero de 2003