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ARCO 2003

Las zonas de descanso integran arte, paisajismo y arquitectura

De año en año, la arquitectura está tomando mayor protagonismo en Arco como reflejo, tal vez, de la lenta introducción de la disciplina en el circuito de los museos y galerías. "Queríamos abrir las puertas de Arco a todas las disciplinas artísticas que trabajan con el espacio, configurando así una nueva forma de percibir y entender la feria", comenta en el catálogo Pablo Berzal, arquitecto encargado este año del diseño espacial de los pabellones. La parte más espectacular de este diseño corresponde a las zonas de descanso, que en esta edición han tomado un mayor protagonismo y se han convertido en auténticas instalaciones paralelas. Estas zonas, agrupadas bajo la denominación de Espacios abiertos, se distribuyen a lo largo de los pabellones y presentan propuestas tan variadas como sillones suspendidos en el aire por globos, enormes mosquiteras cilíndricas en las que el visitante puede aislarse del entorno, simples cojines en el suelo o gigantescas camas en las que tumbarse.

Entre los diferentes espacios presentados hay tres proyectos que tienen especial interés. Dos corresponden a sendos concursos abiertos convocados respectivamente por la Asociación Española de Paisajistas -situado en el espacio P.9.4- y por el Ministerio de Fomento y la Escuela de Arquitectura de Madrid -en el espacio P9.3-. El otro está patrocinado por Casa Asia, entidad cultural ubicada en Barcelona.

Jardín iraní

Este espacio, con forma de jardín y situado a la entrada del pabellón 9, es un híbrido entre exposición y chill-out. La comisaria del mismo, Chus Martínez, actual conservadora en la Sala Rekalde de Bilbao, residió durante tres meses en Teherán el pasado año y allí descubrió "una ciudad joven y enérgica con cinco escuelas de arte y 30 galerías", que "sin pretensiones" ha intentado presentar aquí. El diseño del espacio corre a cargo del arquitecto iraní Firouz Firouz, que ha realizado "una metáfora con muchos sentidos" que alude tanto al jardín como a la desaparición de la naturaleza, en cuyo centro se sitúan unas telas negras suspendidas por tensores que el director de Casa Asia, Ion de la Riva, interpretaba como "los nubarrones de guerra que amenazan Oriente".

La instalación incorpora dos vídeos de Farhad Moshiri, artista residente en Teherán que destaca el carácter paradójico de la cultura iraní actual por la mezcla de tradición y nuevas tecnologías -pese a estar prohibidas proliferan las parabólicas y el acceso a Internet es libre-; un documental de la artista Solmaz Shahbazimi, residente en Alemania, que refleja la enorme transformación urbanística de la capital de Irán desde la revolución islámica, y una revista realizada por periodistas de dos publicaciones electrónicas iraníes. Todos ellos combaten la imagen estereotipada de Irán que ofrecen los medios occidentales y reclaman con su trabajo una mirada más abierta hacia un país en lenta transformación aperturista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de febrero de 2003