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Reportaje:

La libre asociación, según Ibarretxe

El presidente vasco expone en Valencia en una visita no oficial su propuesta de acuerdo de convivencia con el Estado

El lehendakari, Juan José Ibarretxe, contrajo hace unos meses el compromiso de explicar su plan de libre adhesión al Estado en Valencia, cuando conoció en Sant Feliu de Guíxols (Barcelona) al escritor Joan F. Mira, que se lo pidió en calidad de miembro destacado de la plataforma cívica Valencians pel Canvi. Ayer Ibarretxe cumplió su compromiso

y desgranó sus ideas ante una audiencia que desbordó todas las previsiones de asistencia y aguantó de pie en el salón de actos del colegio mayor Rector Peset de Valencia, mientras en la calle una veintena de manifestantes de la organización ultraderechista España 2000 vociferaba eslóganes incandescentes en una concentración que había obtenido los permisos pertinentes con una celeridad suiza.

Ibarretxe ve en ETA al principal enemigo y obstáculo que tiene el País Vasco

Flanqueado por el ex rector de la Universidad de Valencia, Ramon Lapiedra, y por el propio Mira, Ibarretxe, que fue definido por el escritor como "un home de seny" que venía a explicar a los valencianos "un país del que sólo llegan los hechos funestos", advirtió que quienes hubiesen acudido allí con el interés de conocer su "plan soberanista se iban a llevar un chasco", porque de lo que iba a hablar era de un proyecto de acuerdo "para convivir con el Estado Español en un pacto de libre asociación".

El lehendakari expuso sus ideas presididas por la convicción de que el siglo XXI es el siglo de la libre adhesión y no el de la imposición. Habló de la globalización, un escenario "en el que será fundamental profundizar sobre la identidad de los pueblos sin violencias y sin imposiciones". Y puso su énfasis al rojo vivo para subrayar que "el principal enemigo y obstáculo" que tiene el País Vasco es ETA, a la vez que denunció la "manipulación e irracionalidad" de quienes sitúan al Gobierno vasco en la órbita de intereses de los terroristas.

Asistido por un panel que esquematizaba su alocución, Ibarretxe dibujó un País Vasco próspero, que lleva diez años creciendo por encima de la media económica europea, y negó con su carácter exportador que sea una comunidad cerrada como a menudo se la presenta. Sin embargo, esa fotografía vibrante y vitalista que ofreció contrastaba en el marco de "regresión del Estado" y de "involución de las autonomías" en el que se producía. Ibarretxe denunció que el Estado plurinacional está caminando en dirección al Estado uninacional debajo de la capa del patriotismo constitucional, un concepto que calificó del siglo XIX.

Para salir de ese laberinto, el lehendakari propuso el respeto a los derechos humanos, a la libertad individual, a la legitimidad de las instituciones y el de la sociedad vasca a ser consultada para resolver su propio futuro con Navarra y el País Vasco francés, y lo fundamentó con el hecho de que la existencia del pueblo vasco está acreditada "desde el mesolítico", hace más de 7.000 años.

Ibarretxe equiparó autogobierno con bienestar, y dijo quererlo "no para chillar sino para vivir mejor". "¿Por qué se nos niega un sistema similar al que tiene Baviera? ¿Por qué se nos niega tener una selección de fútbol como tiene Escocia?", se dolió. Ibarretxe hizo una encendida reivindicación del Estado plurinacional para "no dejar de ser lo que se es". "Los pueblos sin memoria ni identidad no son pueblos sino fantasmas", aseveró. Y añadió para concluir: "No sólo pierden su identidad, sino su capacidad de generar crecimiento económico y equilibrio social".

Ibarretxe no mantuvo ningún encuentro con el Consell por no tratarse de un viaje oficial. Por otra parte, el PSPV, que había sido invitado por la plataforma Valencians pel Canvi a la conferencia, declinó asistir aunque a título personal sí lo hicieron algunos de sus militantes como el ex vicepresidente de las Cortes Vicent Soler.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de febrero de 2003