Crítica:UN PENSADOR SIN FRONTERASCrítica
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La Mitteleuropa de Claudio Magris

El enlace con el pasado y la voluntad de interrogarlo para calibrar su proyección en el presente es la vocación fiel de Claudio Magris. Ya en 1963 publicó Il Mito Absburgico nella Letteratura Austriaca Moderna. En este primer estudio atendía al ambiente, los rasgos socioculturales y los personajes destacados de su nación vecina. En su introducción cita a Musil, en El hombre sin atributos, que aluden a Austria como a un país de genios, y a que ello fue "probablemente la causa de su ruina". A partir de Musil, Magris retoma su irónico envite y declara su propósito de "estudiar el mito del país de los genios, y las cosas que parecen indicar lo contrario".

Traducido e introducido impecablemente por Pedro Luis Ladrón de Guevara, aparece el segundo de sus títulos, un ensayo que ahonda en algunas líneas del anterior, pero ya con una libertad de tono superior y una amplitud de visión extraordinaria. Lejos de dónde (1971) relaciona el estudio centrado en Joseph Roth con el de otros autores, hasta el punto de que tal "descentración" resitúa el texto como un auténtico foco de irradiaciones. Indirectamente, la figura de Isaac B. Singer asume un relieve comparable al de Roth. Con otra lucidez, Singer prolonga mejor la odisea del judío entre su nostalgia y una energía por prevalecer que va marcando la distancia entre generaciones.

LEJOS DE DÓNDE. JOSEPH ROTH Y LA TRADICIÓN HEBRAICO-ORIENTAL

Claudio Magris Traducción de Pedro Luis Ladrón de Guevara Eunsa. Pamplona, 2002 434 páginas. 26 euros

Lejos de dónde abarca los estadios sucesivos de la obra rothiana e indaga los secretos de ésta, a partir de un primer capítulo, extenso y recapitulador de los motivos y la proyección del shtetl, espacio agonizante pero aún vivo para quienes lo habitaban en las postrimerías de la dinastía habsbúrgica y su mito emblemático, Francisco José. Espacio mental por haberlo sido real, y que naturalmente existe en los padres con un relieve inasequible ya para los hijos. Espacio en fin interior, por verificar la realidad anterior de ese mundo, el shtetl -la comunidad acendrada del ostjüdisch, del judío oriental- que cohesionaba a sus miembros por el yídish y la estrecha relación (oasis previo a la dispersión) entre sus componentes.

Mejor que un resumen del libro, importa señalar algunas líneas de fuerza significativas. En primer lugar, la figura de Roth queda nítidamente perfilada, en razón de los textos y citas que lo caracterizan o, cuando de otros, lo contextualizan en su exacto relieve. El imaginario del autor, aparte del carácter plástico que infunde, llega estimulado por la dimensión oral de muchos relatos que evoca Magris. También por los clásicos de la literatura yídish (Shalom Aleichem, Mendele Moijes Sfurim) que, como señala, "han plasmado la salida del shtetl, o sea la impávida y cómica salida del individuo del mundo total y familiar de la Ley...".

Asimismo la dicotomía entre Vaterland (patria) y Heimat (hogar) es decisiva. Supone el segundo un lugar íntimo, innegociable, de elección; pero el primero es la adhesión y la dependencia -de todos modos fatal- respecto a una nación, Alemania, que los absorberá y desdibujará sin dejar de mantener a su respecto un recelo. La dimensión íntima implica un mantenimiento imposible de lealtad a unas formas de vida inconcebibles en la fuga a Occidente, en el aplanamiento que supone el capitalismo.

La línea recurrente del texto, aparte de sus excursos sobre la función de la novela en el mundo contemporáneo y su aspiración inútil a la totalidad, reside en el acento lúcido y a la vez emotivo de reparar en que sólo a través de fracturas se puede vislumbrar el caos del presente rothiano; y "nuestro". De modo que el desgarramiento es la característica de personajes y situaciones: las figuras de Trotta y Demant en La marcha de Radetzky, la explosión del pogrom en Tarabas, un episodio de ebriedad colectiva y vesánica estremecedor.

Por lo menos, en este panorama europeo de Magris encontrará el lector una guía pormenorizada para establecer los nudos que cohesionan la producción de Joseph Roth. Reaccionario y vindicativo, nihilista agotado hacia su final, pero siempre ávido de un espíritu insaciado en el alcohol, Roth marca el fin de una Mitteleuropa -nombre que es ya de algún modo el sello de Magris- cuyo índice significativo más alto eran los judíos vieneses y berlineses anteriores a 1939. En ese año muere Roth, a sus 45. Magris considera con razón que legó una obra acabada.

Con todo, las líneas complementarias de otros autores hacen de sus páginas un ensayo verdadero de interpretación del mundo en devenir constante. Libro/emblema del empeño intelectual de su autor, Lejos de dónde es a la vez una promesa de futuras exploraciones que obtendrían la acogida entusiasta de El Danubio 15 años después. Sólo falta una página en esta edición. La que en la italiana presidía -era la dedicatoria- el texto: a Marisa.

En la página 14 de este suplemento, Francisco Calvo Serraller escribe sobre la La exposición (Anagrama).

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 31 de enero de 2003.

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