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El 'delfín' de Jomeini queda en libertad tras cinco años de arresto

El ayatolá Montazerí, clérigo disidente, cuestionaba al líder espiritual de Irán

El gran ayatolá Husein Alí Montazerí recuperó ayer la libertad. El clérigo disidente, de 80 años, llevaba cinco bajo arresto domiciliario en su casa de Qom por haber criticado la falta de cualificación del sucesor del ayatolá Jomeini, Alí Jamenei, como líder espiritual del país. Su liberación parece responder más al temor de que pudiera morir en detención que a una victoria de los sectores reformistas del régimen de Teherán. Sus familiares habían advertido recientemente del deterioro de su salud.

Nada más recuperar la libertad, el que fuera considerado sucesor designado del fundador de la República Islámica, se dirigió a los cientos de simpatizantes que le esperaban en el exterior de su domicilio con un discurso en el que no mostró el menor arrepentimiento por su postura.

"Dios, al que todos pertenecemos, ha dado a todos los creyentes liderazgo religioso, pero no liderazgo ilimitado", declaró un emocionado Montazerí, vestido con la túnica propia de los clérigos y un turbante blanco. "Eres nuestro líder religioso, que Dios te bendiga", corearon en respuesta los presentes.

Visita a la tumba de su hijo

Acompañado por sus dos hijos y otros familiares y amigos, el gran ayatolá se dirigió a la pequeña mezquita cercana a su vivienda donde solía predicar antes de su detención y donde se encuentra la tumba de su hijo Mohamed, un mártir de la Revolución Islámica. Fue allí donde pronunció esas palabras que confirman que su parecer sobre la separación del poder político y religioso, un debate fundamental en el Irán actual, no ha cambiado. Entre los centenares de personas que le escuchaban había numerosos clérigos. Qom, a 120 kilómetros al suroeste de Teherán, es el centro religioso no sólo del país, sino de toda la comunidad musulmana shií. De ahí que en ocasiones se le haya calificado de vaticano del shiísmo.

La decisión de su puesta en libertad fue adoptada a principios de esta semana por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, un órgano dominado por los conservadores pero que dirige Mohamed Jatamí, el presidente reformista. La prensa conservadora viene asegurando desde entonces que Montazerí ha prometido no enfrascarse en actividades políticas a cambio de su libertad, un extremo que negó el disidente.

"No ha habido condiciones. Esos rumores de que mis hijos han pedido mi perdón son mentiras y carecen de base", aseguró el propio clérigo a sus simpatizantes a la puerta de su casa. "Nadie me ha pedido nada, y yo nunca he pedido nada a nadie, excepto a Dios", añadió.

Jomeini le apartó como delfín a raíz de sus críticas a la ejecución de prisioneros políticos y otras violaciones de los derechos humanos. A pesar de su confinamiento, Montazerí ha continuado siendo una figura influyente y, a través de sus hijos, siguió difundiendo declaraciones en las que reclamaba el pluralismo y la democracia y pedía que se limitara el poder del líder supremo, Jamenei, la cabeza del sector conservador del régimen y la figura más poderosa con la última palabra en todos los asuntos de Estado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 31 de enero de 2003