Un paciente italiano sobrevive tras reimplantarle su hígado, extraído para someterlo a radioterapia intensa

Una nueva técnica llamada explantación puede modificar la estrategia en la lucha contra algunos cánceres, a la luz del primer resultado positivo obtenido en Italia. La explantación consiste en extraer un órgano del paciente afectado gravemente por el cáncer (hígado, páncreas, pulmón y posiblemente todas las vísceras extraíbles), someter dicho órgano a una dosis de radioterapia más intensa de la tolerada y aplicada habitualmente, para, finalmente, reimplantar el órgano tratado en el paciente. Este método permite aplicar radioterapia intensa sólo al órgano canceroso, evitando dañar el resto del organismo.

El primer paciente operado por este procedimiento es un hombre de 48 años con un cáncer diseminado en 14 puntos del hígado, a quien le fue extraído el órgano para someterlo a un tratamiento radiológico que el cuerpo no habría soportado, y después le fue reimplantado. Un año después de la operación, el escáner (TAC) realizado demuestra que el cáncer no volvió a resurgir en el paciente, que goza de una función hepática normal.

Un año después de la "explantación", el escáner del paciente mostró un hígado sano

En el hospital San Matteo en Pavía, cerca de la norteña ciudad italiana de Milán, donde el profesor Aris Zonta, de la Universidad de Pavía, y el doctor Tazio Pinelli, del Instituto Nacional de Física Nuclear, realizaron la operación, hay optimismo por la perspectiva que se abre con la técnica empleada, al mismo tiempo que mucha cautela para no crear ilusiones a corto plazo, debido a que la explantación aún es una técnica experimental.

La portavoz del hospital, Luisa Sorbone, ha indicado que la difusión de la noticia ha inundado el centro de peticiones de información adicional. Sus responsables advierten que se trata de un estudio experimental que no es posible generalizar. El hospital San Matteo, fundado hacia el final de la Edad Media donde estaba el monasterio benedictino del homónimo santo, es uno de los más avanzados en Italia en investigación científica.

Antes de la explantación, en este caso del hígado, se inyectó al paciente un aminoácido que transporta átomos de boro, que es capturado fundamentalmente por las células cancerosas.

Pocas horas después se realiza la explantación y se colocó el hígado en un contenedor de teflón, un material que permite el paso de una radiación de neutrones.

El órgano extraído fue entonces transportado al laboratorio de Pinelli, donde se sometió el órgano a un rayo neutrónico de baja energia, que provocó la división de los átomos de boro en partículas de alta energía que destruyeron el cáncer y apenas dañaron los tejidos circundantes.

Tras la irradiación, el hígado fue reimplantado en el paciente, con la ventaja de que en este caso no hay peligro alguno de rechazo, como ocurre en los trasplantes alógenos.

El equipo médico del hospital planea ahora seis nuevas operaciones con la técnica de la explantación a pacientes con tumores múltiples de hígado.

La técnica de la irradiación sobre un órgano tratado con átomos de boro ya fue experimentada en la década de 1950, aunque con poco éxito debido a los daños que provocaban en el tejido sano y a la existencia de zonas de sombra a las cuales los rayos neutrónicos de baja energía tienen dificultades para llegar.

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