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Los edificios oficiales emplean a la mitad de los agentes de seguridad privada

La mitad de los guardas jurados están ocupados en inmuebles y recintos públicos

Los edificios públicos de la Comunidad Valenciana emplean a la mitad de los agentes de seguridad privada dados de alta en territorio de valenciano. En el 80% de los casos son los únicos encargados de la vigilancia. Así, sólo en emplazamientos como la sede del Palau de la Generalitat, algunas consejerías, como la de portavoz del Consell, las sedes centrales de los juzgados o las Cortes, así como en los nudos de comunicación como el aeropuerto o la estación de Renfe, se combinan losvigilantes privados con agentes de la Policía Nacional o la Guardia Civil.

Según fuentes sindicales, el 50% del mercado de la vigilancia privada se lo reparten las diez empresas más potentes. El otro 50% lo cubren unas 40 empresas. Las mismas fuentes señalan que en algunos emplazamientos no hay agentes suficientes para cubrir el total de turnos que sería necesario, como es el caso de algunas sedes universitarias o de algunos hospitales pertenecientes a la red pública.

La mayoría de los servicios públicos que realizan agentes privados de seguridad se concentra en la provincia de Valencia, donde instalaciones de reciente creación, como la Ciudad de las Artes y las Ciencias -en la que están destacados un mínimo de cincuenta agentes entre los tres turnos- han generado una importante demanda de estos servicios, que por ley no son obligatorios pero que se han hecho imprescindibles. Desde los sindicatos se apunta que incluso podría ser mayor el contingente de agentes privados destinados de forma presencial en edificios públicos si no fuera porque algunos sólo los tienen contratados en un turno de ocho horas y el resto de la jornada se cubre a través de cámaras y servicios de alarma electrónicos.

La provincia de Alicante ha duplicado en los últimos tres años el número de agentes privados de seguridad. En parte, señalan los sindicatos, por la actividad del parque de ocio Terra Mítica,de Benidorm, y por una extensión de la cultura de la seguridad que hasta hace poco no se practicaba tan metódicamente.

Los sindicatos denuncian que el incremento de la oferta está provocando que algunas empresas estén utilizando a los agentes en jornadas con horarios muy dilatados y que en algunos destinos en los que se supone que hay destinados cuatro agentes, por ejemplo, en realidad sólo hagan el trabajo tres. Los sindicatos reclaman mayor responsabilidad a las empresas y un control más riguroso de la administración sobre un sector que ha vivido una expansión muy importante durante los últimos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de enero de 2003