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EA responde al "ultimátum" del PNV con un emplazamiento a seguir negociando

El presidente de la ejecutiva peneuvista navarra califica la ruptura de "suicida"

"Estamos a la espera de una respuesta del PNV. No nos hemos movido de la mesa de negociaciones". Javier Caño, miembro de la comisión negociadora de EA, dejó ayer toda la responsabilidad de la ruptura de las negociaciones entre su partido y el PNV para coligarse en las elecciones de mayo en manos de esta última formación. EA está disgustada tanto con la forma en que el PNV ha roto el diálogo (por fax), como con la falta de respuesta a su última oferta, presentada la noche del martes. Mientras, el PNV de Navarra calificó de "escenario suicida" la concurrencia por separado.

Si el miércoles era el PNV el que culpaba a EA, ayer se registró la escena contraria. Dos de los miembros de la comisión negociadora del partido de Begoña Errazti, Caño y Rafael Larreina, insistieron en Bilbao en que no pensaban hacer valoraciones, sino aportar datos. Así, revelaron la que calificaron de su última propuesta, que fecharon el pasado martes por la noche, que se aproximaba más a los deseos peneuvistas. Sin embargo, consideran que el partido que dirige Xabier Arzalluz ha querido imponer su tesis de forma "unilateral" y plantear un "ultimátum", algo a su entender ilógico en una negociación. Larreina recalcó que cuando hay voluntad de buscar acuerdos, "se pueden parar los relojes" y dijo haber pensado que estaban en la última fase del proceso.

El propio lehendakari, Juan José Ibarretxe, ha sido uno de los más interesados en que se reeditase el acuerdo. Su intervención fue la que allanó la vuelta a las conversaciones en diciembre tras el primer amago de bloqueo. Fuentes de Lehendakaritza dijeron ayer que respetan la decisión de las ejecutivas de los dos partidos, pero destacaron que este desacuerdo no va ser entendido ni por los militantes de ambas formaciones ni por quienes les votaron en las autonómicas de 2001.

Si el PNV señalaba el miércoles que las diferencias que bloqueban el acuerdo se mantenían en 24 ayuntamientos, EA redujo ayer esa cifra a cuatro corporaciones de Álava, nueve vizcaínas y otras cuatro guipuzcoanas (ver gráfico). En Vizcaya, EA suma a la lista dos ayuntamientos nuevos. Respecto a Navarra, donde el PNV dijo que no existían discrepancias, EA asegura que no desea concurrir en coalición en Etxarri Aranaz y ofrece, en cambio, hacerlo en Aoiz, Tudela y Sangüesa.

Representatividad

Larreina, quien emplazó públicamente a sus socios en el Ejecutivo a que digan si respetan su actual representación institucional, sostuvo que siente "tristeza y decepción" por la "incomprensible" ruptura de las conversaciones. "No nos explicamos el por qué de este fracaso", agregó. La propuesta peneuvista suponía para EA renunciar a unos 35 concejales y se ponían en cuestión cabeceras de candidaturas en más de diez municipios. "Esto no tiene lógica", apuntaron sus dirigentes.

Los representantes de EA calcularon que la propuesta de su formación equivale en Álava al 98,57% de la población que cubría la del PNV y al 92% del total de la población de este territorio; en Vizcaya, al 91,02% de la población estimada por sus socios y al 81% del total de la provincia, y en Guipúzcoa, al 95,39% de la población propuesta por el PNV y al 94,67% de la del territorio. Estos datos, según EA, muestran su esfuerzo por lograr un acuerdo interesante para los ciudadanos.

Eusko Alkartasuna descartó que esta falta de entendimiento vaya a suponer una ruptura de los actuales acuerdos con el PNV. Ante el ofrecimiento peneuvista de llegar a un acuerdo tras las elecciones, respondieron que siempre están dispuestos a trabajar con fuerzas soberanistas y abertzales que respeten los derechos humanos.

"Enfado, asombro y desconcierto" son los sentimientos que la ruptura de la negociación ha provocado en la militancia guipuzcoana de EA, abrumadoramente favorable a la coalición y la más concernida por esta decisión, informa Genoveva Gastaminza. En este territorio se asegura que no existían dudas sobre las posibilidades de alcanzar el acuerdo después de que la negociación hubiera llegado tan lejos. En algunos medios guipuzcoanos se aseguraba ayer que "el golpe será fuerte" debido a que la decisión adoptada por las direcciones se ha tomado sin consultar con "la realidad de quien está en la base". Recuerdan estas fuentes que concurrir a los comicios por separado supone un retroceso sobre lo que ya existía y sólo contribuye a debilitar más la ya difícil posición en la que ahora se mueven sus militantes para realizar en su trabajo municipal.

El presidente del PNV navarro, José Antonio Urbiola, volvió a calificar ayer de "suicida" la posibilidad de que ambos partidos concurran por separado a los próximos comicios autonómicos y municipales en esta comunidad, informa Mikel Muez. Quizá por ello, Urbiola reiteró su esperanza de que ambas organizaciones puedan aún concretar un acuerdo que, "cualquiera que fuera, siempre sería mejor que el escenario suicida de concurrir por separado".

El último sondeo preelectoral realizado en Navarra, presentado el pasado otoño, reduce de tres a dos los escaños atribuibles a una hipotética coalición conjunta. Eusko Alkartasuna es, en la comunidad foral, el partido fuerte de los dos. Sabe que si concurre con sus siglas obtendrá representación en la Cámara de Pamplona, por pequeña que fuese. Pero acudiendo en solitario, el PNV navarro tendría muy pocas posibilidades de revalidar su presencia en el Legislativo foral. La acuciante necesidad de la unidad del voto nacionalista es aún mayor en la capital, Pamplona, donde ninguna de las dos fuerzas tiene representación actualmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de enero de 2003