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El Macba presenta un recorrido por el paisajismo abstracto de Hernández Pijuan

Las tres últimas décadas de trabajo de Joan Hernández Pijuan (Barcelona, 1931) explicadas mediante sus gestos artísticos más significados forman el recorrido cronológico de la exposición Volviendo a un lugar conocido 1972-2002, que ayer se inauguró en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). María Corral ha marcado el criterio de selección de las 62 obras del artista escogidas entre cuadros, acuarelas y dibujos, a las que hay que añadir 80 dibujos más, mostrados en un espacio independiente al que Joan Hernández Pijuan denomina "un rincón de mi intimidad".

María Corral ha querido reivindicar con esta exposición el trabajo realizado por Hernández Pijuan en la década de 1970. "Mientras triunfaba el minimalismo y el arte conceptual, Hernández Pijuan supo adaptar las corrientes en auge a su propia manera de entender la pintura", explicó ayer la comisaria de la exposición en la presentación de la misma. Este periodo, que en la exposición se representa con 13 trabajos, ocupa una de las salas del museo y permite comprobar las tesis de María Corral al mostrar obras muy sintéticas, pero que no renuncian a la materia, a la gestualidad y a la búsqueda de un lenguaje pictórico propio.

Visita pausada

María Corral aconsejó una visita pausada a la exposición para sentir la auténtica pulsación de la obra de Hernández Pijuan. "Sus cuadros son grabaciones de su propio ritmo, exigen que el espectador se involucre, y para eso se necesita tiempo", dijo la comisaria.

Aunque la sala que da paso a los trabajos de la década de 1980 muestra algunos elementos representativos de carácter floral, María Corral opina que la frontera entre lo abstracto y lo figurativo no está delimitada en la obra del artista. "Aunque se le clasifique de abstracto, yo no lo considero como tal, pienso que es un figurativo no representativo", precisó. Para la comisaria, el factor que realmente pone el acento en su obra es su mirada artística. "No representa objetos, sino que muestra cómo los objetos se sitúan en el espacio", explicó del artista. Para María Corral, Hernández Pijuan es un paisajista desde la abstracción y su obra está impregnada de las tierras de la Segarra, comarca que linda con el prepirineo leridano, muy ligada al artista.

Aunque la exhibición marque un recorrido por etapas, tanto la comisaria como el propio artista se resistieron a reconocer un estricto carácter antológico de la misma. "Mi trayectoria es como un caminar, y la exposición trata precisamente de eso, de cómo empecé a moverme para llegar a ser yo mismo", comentó el propio artista. En este andar, y tal como indica el título de la exposición, el creador vuelve a frecuentar caminos transitados con anterioridad, lo que le permite renovarse sin abandonar su propio discurso.

Los noventa

La última etapa del artista, recogida en los espacios dedicados a la década de 1990, representa para María Corral "la explosión del encuentro con su propio lenguaje". En estas obras se nota el cambio cromático que experimentó Hernández Pijuan en el tránsito de los ochenta a los noventa, momento en el que cambia sus característicos verdes, ocres y cadmios por el blanco y el negro. También puede constatarse la vuelta a la materia en esta etapa. El artista sustituye el pincel por la espátula, lo que le permite dibujar sobre el lienzo con la pintura aún fresca.

La exhibición ha sido patrocinada por la compañía Seat y producida por el Macba junto a la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (Seacex) y el Ministerio de Asuntos Exteriores. Además de su presentación en Barcelona hasta el 23 de marzo, está prevista su itinerancia, dentro del programa Arte Español para el Exterior, por diversos países europeos, como Francia, Suecia y Alemania.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de enero de 2003