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Reportaje:

Ocho poblaciones homónimas

L'Alcúdia culminó ayer los festejos de su 750º Aniversario y reunió a las localidades españolas del mismo nombre

L'Alcúdia ubicada en la comarca de La Ribera aglutinó ayer a las ocho poblaciones españolas que comparten este topónimo, ya que todas ellas tienen en común su origen musulmán. En árabe significa colina o altozano, aunque l'Alcúdia anfitriona es la menos elevada, al alcanzar en su punto más alto tan sólo 25 metros sobre el nivel del mar. Sus representantes firmaron en la Casa de la Cultura un protocolo de hermanamiento.

En Andalucía perduran dos pueblos con este topónimo, Alcudia de Guadix, en Granada, y Alcudia de Monteagud, en Almería, ambas situadas a más de 1.000 metros de altitud. La más turística es l'Alcúdia de la isla de Mallorca, con 29.000 plazas hoteleras y con una población similar a la ribereña ya que supera los 10.000 habitantes. En el País Valenciano cohabitan cuatro municipios con esta denominación, dos en Valencia, L'Alcúdia, en La Ribera, y L'Alcúdia de Crespins, en La Costera, además de las dos más pequeñas de todas, que son Alcúdia de Veo, en Castellón, con apenas 200 vecinos, y la pedanía de Cocentaina conocida por Alcúdia del Comtat, con unos 300 habitantes. Completa la lista la comarca Valle de Alcudia, en Ciudad Real, formada por 14 pueblos que tienen por capital a Almodóvar del Campo.

El hermanamiento de las ocho Alcudias fue uno de los últimos actos programados por el ayuntamiento del municipio de La Ribera para conmemorar el 750º aniversario de la firma de la Carta Pobla entre el primer señor de l'Alcúdia, Pere de Montagut, y los 54 primeros pobladores cristianos, el 17 de enero del año 1252. Este noble de origen navarro recibió de manos de Jaume I estas tierras junto a las de Benimodo y Carlet por haberle ayudado en su conquista. La alquería musulmana era colonizada por familias procedentes en sus tres cuartas partes de Cataluña, concretamente de la comarca de l'Empordà, y de otras originarias de Alto Aragón.

La Carta Pobla cuenta con un anexo que según los historiadores "no es demasiado frecuente", en el que figuran los nombres de todos los colonos. Aquellos primeros pobladores tenían nombres y apellidos relacionados con municipios catalanes de la época, como Cabanes, Camp, Madramany, Segarra o Vilabella, con zonas geográficas o de la naturaleza, tal como Costa, Magraner, Safont y Comas, entre otros, o bien hacían referencia a un oficio, es el caso de los Ferrer, Fuster, Sabater o Corretger. En principio convivieron con los musulmanes, a los que utilizaron para llevar a cabo las tareas agrícolas, pero finalmente los expulsaron.

Los ilustres visitantes procedentes de las restantes Alcudias tuvieron ocasión de recorrer el pasado y el presente de la situada a las orillas del Magro a través de tres exposiciones ubicadas en la ermita de Sant Antoni, en la Casa de la Solera y en la Casa de la Cultura. En el pequeño ermitorio, que es el edificio más antiguo que se conserva, se encuentra el documento original de la Carta Pobla, junto a esculturas, pinturas y cartas medievales. En la Casa de la Solera, restaurada recientemente, se recrean los elementos de una casa burguesa del siglo XIX, junto a los de una vivienda de agricultores. También observaron los trajes típicos de la época que fueron "minuciosamente recuperados", según el comisario de las exposiciones y artista de la localidad, Aureli Doménech.

La ruta finalizó en la Casa de la Cultura, donde el pintor y escultor Manolo Boix da los últimos retoques a los frescos que está pintando en la gran bóveda del edificio. En sus salas de exposiciones aparecen las muestras del dinamismo artístico que tienen en la actualidad un buen número de vecinos descendientes de aquellos que llegaron hace ocho siglos a la Ribera Alta del Xúquer. Allí se encuentran las huellas artísticas de los Armengol, Solbes, Arocas, Pina, Blasco, Boix, Doménech, Marco, Castelló, Cruzá, Gascón, Barbarroja, Bria y Tormo.

L'Alcúdia agrícola de 1252 se ha convertido en una población industrial y de servicios. En su discurso, el alcalde, Francesc Signes, dijo que no es sólo el aniversario de aquellos remotos 54 pobladores "y en cierta medida de todos los antepasados, los inmigrantes de la primera hora y de todas las horas posteriores, sino la cara colectiva de los 11.000 alcudianos del 2003".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de enero de 2003