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Hollywood vuelve al musical con 'Chicago'

Renée Zellwegger, Catherine Zeta-Jones y Richard Gere protagonizan el filme

Pocas películas han tenido tantos repartos y tantos retrasos y tan excelente acogida de crítica. A lo largo de estos años, desde que se estrenara en Broadway en 1975 hasta hoy, fecha de su estreno en las salas de cine estadounidenses, el musical Chicago se ha ganado merecidamente su expectación y fama. Ópera prima del director teatral Rob Marshall, Chicago junta un reparto de inesperadas cantantes: Renée Zellwegger y Catherine Zeta-Jones, junto a Richard Gere. Después del éxito de Nicole Kidman en Moulin Rouge, Hollywood reivindica una vez más el género musical.

Chicago cuenta la historia de una chica de conjunto, Roxie Hart (Renée Zellweger), que mata a su amante infiel y acaba en la cárcel. Allí conoce a la cantante y también asesina Velma Kelly (Catherine Zeta-Jones), que le aconseja los servicios de su propio abogado, Billy Flynn (Richard Gere). Las dos mujeres acabarán luchando por el galán y la fama.

Zeta-Jones no tuvo muchos problemas para conseguir el papel. "Todo el mundo se quedó pasmado. Nadie sabía que podía cantar y bailar tan bien", recuerda el productor Neil Maron cuando vio la cinta que la actriz galesa mandó para conseguir el papel de Velma. Para Zellweger fue un poco más complicado. Una noche tuvo que improvisar una canción al piano ante el equipo directivo en el restaurante Four Seasons, de Nueva York, para demostrar que tenía voz. "Renée tiene esa voz increíble a lo Billie Holiday. Conecta mucho con cómo es en realidad", comentó Richard Gere al oírla.

Cuando Chicago volvió a estrenarse en Broadway en 1996 se convirtió en un éxito inmediato. Todo el mundo quería apuntarse al proyecto de filme: Madonna, Goldie Hawn, Rupert Everett. También se barajaron los nombre de Gwyneth Paltrow, Cameron Díaz, Nicole Kidman e incluso Jennifer López.

Chicago se basa en las crónicas de tribunales que la periodista Maurine Watkins publicó en el Chicago Tribune en los años veinte. El libro inspirado en sus artículos contaba la historia verdadera de una mujer llamada Beulah Annan, que mató a su amante y luego consiguió, gracias a la habilidad de su abogado, ser declarada inocente.

Chicago ya se había llevado dos veces a la gran pantalla: en el cine mudo, en 1927, y en una película con Ginger Rogers llamada Roxie Hart, en 1942. La versión original de la obra de teatro, con coreografía del legendario Bob Fosse, se estrenó en 1975, aunque entonces pasó casi inadvertida ante el gran éxito del momento, Chorus Line.

En 1994, Harvey Weinstein, el presidente de la productora Miramax, compró los derechos para el cine. Curiosamente, el primer director que consultó fue un joven australiano, Baz Luhrmann, que luego triunfaría con Moulin Rouge y ahora acaba de estrenar en Broadway una atípica versión de la ópera La Boheme. Después de ocho años de luchas, Rob Marshall consiguió finalmente la dirección del proyecto.

Marshall, un bailarín que se pasó a la coreografía a finales de los ochenta, después de lesionarse en Cats, ha codirigido con el director británico Sam Mendes la nueva versión de Cabaret. Chicago estuvo a punto de suspenderse después del 11-S. Parecía imposible entonces filmar una película anecdótica sobre un oscuro episodio de los años veinte. Pero finalmente Weinstein, que también acaba de estrenar Gangs of New York, se salió con la suya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de diciembre de 2002