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Reportaje:

Dos presidentes, unidos en una biblioteca

Ruiz-Gallardón y Leguina inauguran junto a Vargas Llosa un centro en Arganzuela con más de 700.000 documentos

Alberto Ruiz-Gallardón, presidente de la Comunidad de Madrid, lo anunció hace años: el gran espacio que antaño fuera la fábrica de Cervezas el Águila, situado en el distrito de la Arganzuela, terminaría siendo una casa de la cultura, tal y como quería el socialista Joaquín Leguina. Esto posibilitaría prolongar el eje cultural de la Castellana y el paseo del Prado. La biblioteca está ubicada en el sur de Madrid, no lejos del triángulo formado por los museos del Prado, Reina Sofía y Thyssen. Otra de las promesas de Ruiz-Gallardón fue que esta biblioteca llevaría el nombre de la persona que primero pensó en ella: así ha sido. La biblioteca se llama Joaquín Leguina.

Ayer se hizo realidad este sueño compartido por dos gobiernos adversarios. El presidente actual, Alberto Ruiz-Gallardón; su antecesor en el cargo hasta 1995, Joaquín Leguina, y el escritor Mario Vargas Llosa, acompañados por Alicia Moreno, consejera de las Artes, inauguraron la nueva Biblioteca Regional. El acto fue calificado por el escritor peruano como "una gran fiesta madrileña".

"El hecho de dar mi nombre a esta biblioteca es un gesto de caballerosidad", dijo Leguina

Los comentarios eran unánimes. El acto fue una gran lección de democracia. Se estaba haciendo historia. No tanto por el hecho de crear este avanzado centro bibliotecario, sino por el gesto de que un político del PP bautice con el nombre de un político del PSOE uno de sus mas grandes y mimados proyectos. Para más inri, Leguina fue su directo adversario durante ocho años y sobre el que Ruiz-Gallardón ejerció, según aseguraron entonces miembros del Gobierno socialista, "la más cruel y dura de las oposiciones". A pesar de esto, ambos se declaran ahora buenos amigos.

Entre citas de Borges, García Márquez y el propio Vargas Llosa, tanto el escritor peruano como Ruiz-Gallardón o Leguina intervinieron con palabras de alto contenido literario. El presidente de la Comunidad habló de su ilimitada confianza en el poder del libro y de que, tras suceder a Leguina, se perdió un presidente en la Comunidad de Madrid "pero se ganó un gran escritor", aludiendo a la carrera literaria de Leguina.

El autor de Pantaleón y las visitadoras, que ayer mismo se sacó el carné de socio de la biblioteca, dijo estar en ese acto no como escritor, sino como lector de bibliotecas: "Son lugares mágicos en los que entramos a una realidad más profunda que la que tenemos en nuestro entorno". Vargas Llosa dijo sentir envidia de Leguina: "Por el nombre dado con justicia a la biblioteca y porque ha sabido compaginar esas dos habilidades, la política y el oficio de escritor, algo realmente difícil de hacer..., y lo digo por experiencia".

"El gesto de dar mi nombre a esta biblioteca", señaló por su parte Leguina, "es un acto de largueza y de caballerosidad hacia el adversario con quien [Ruiz-Gallardón] mantuvo debates y controversias, necesarios en el quehacer político". "Y sin perder de vista", añadió Leguina, "que esto ocurre en un país en el que el cainismo conduce con harta frecuencia a confundir al adversario con el enemigo, cuando en realidad 'el otro', aquel con quien disentimos, es un compatriota que tiene 'sus razones".

Ruiz-Gallardón, eufórico, afirmó: "Ésta es la instalación cultural más importante creada en Madrid desde la apertura del Museo Thyssen o el Reina Sofía".

El edificio ha sido rehabilitado por los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno García-Mansilla, ganadores del concurso de ideas convocado en 1994 por la Dirección General de Patrimonio Cultural. "Ellos han obrado el milagro de transformar el neomudéjar que el arquitecto Sainz de los Terreros inventó, en esta fábrica de cervezas, en un espacio adecuado para el proyecto", afirmó Ruiz-Gallardón.

En el acto se formaron parejas infrecuentes como la de la candidata a la presidencia regional por el PP, Esperanza Aguirre, con su adversario para el mismo puesto por el PSOE, Rafael Simancas.

Acudieron numerosos políticos de uno y otro signo; entre ellos, el ex consejero de Educación del Gobierno regional Jaime Lissavetzky, uno de los impulsores del proyecto, o el ex ministro José Barrionuevo, ambos del PSOE.

No faltaron profesionales del mundo de la cultura como los arquitectos Rafael Moneo, Ricardo Aroca, Juan Miguel Hernández de León (presidente del Círculo de Bellas Artes) o el cantante Amancio Prada.

Innovación tecnológica

La nueva biblioteca, situada en el número 3 de la calle de Ramírez de Prado (metro Delicias) que acoge más de 700.000 documentos y más de medio millón de volúmenes ocupa un edificio de cuatro plantas, con una superficie de 9.200 metros cuadrados.

El conjunto arquitectónico comenzó a edificarse en los años 1912-1914, en estilo neomudejar de ladrillo con reminiscencias de carácter anglosajón.

En la biblioteca de ocho plantas, de las que tres son sólo almacén, se alojan una sala de consulta general, hemeroteca, fonoteca, cartoteca, mediateca, sala de consulta de investigadores, y salas de trabajo en grupo.

Para entrar a la bibliteca, que no tiene servicio de préstamo externo, no hace falta ningún documento para consultar periódicos o determinados libros. Los investigadores tendrán acceso a volúmenes especiales, necesitarán sacarse el carné de socio o de investigador, pero encontrarán grandes facilidades para su trabajo gracias a las nuevas tecnologías: se podrán llevar a casa la información en soportes informáticos. El horario será de 9.00 a 21.00.

La nueva biblioteca cumple dos funciones: por un lado, conserva el patrimonio bibliográfico y lo difunde entre todos los ciudadanos; y por otro, es el centro de información y documentación más completo sobre Madrid, gracias al auxilio de 99 puestos informáticos que permiten acceder a catálogos, red de datos en CD-rom, ofimática e internet.

Entre otros fondos, la recién inaugurada Biblioteca Regional Joaquín Leguina cuenta con monografías, folletos, partituras, postales, carteles, vídeos, discos, casetes, disquetes o CDs.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de diciembre de 2002

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