Ramón Blanco Balín | Perfil | Perfil Ramón Blanco Balín

Un berciano en pozo ajeno

Ya no va a poder moverse lejos de los focos, como le gusta, tras su designación como nuevo consejero delegado y número dos de Repsol YPF por el consejo de administración del grupo hispano-argentino (el nombramiento deberá ser ratificado por la junta de accionistas). La candidatura al puesto de Ramón Blanco, "leonés del Bierzo", como le gusta llamarse, y amigo y colaborador desde hace años de Alfonso Cortina, el presidente y su mentor, ha concitado ahora el apoyo, que no obtuvo en mayo, de los mayores accionistas: BBVA, La Caixa y Pemex. Un premio a su callada y eficaz labor en los últimos meses para reconducir y paliar los efectos de la crisis argentina en el grupo.

El nuevo máximo responsable de la gestión operativa de Repsol YPF se incorporó al grupo en 1996 y ha desempeñado en él funciones de alta responsabilidad, primero en el seno del consejo de administración, como presidente de la Comisión de Auditoría, y posteriormente en el comité ejecutivo. En la actualidad ocupaba una vicepresidencia corporativa, desde la que se ha encargado de la gestión de las actividades del grupo en América Latina y de sus negocios de gas y electricidad.

Blanco, de 50 años, es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, inspector de finanzas del Estado y auditor de cuentas. Inició su carrera profesional en la Administración pública para incorporarse más tarde a la empresa privada, en la que, entre otros cargos, ha sido consejero del Banco Zaragozano, entre 1990-96, y consejero de Cofir, hoy NH Hoteles, entre 1992 y 2002. Desembarca en el sector energético en 1996, donde aparte de sus responsabildiades en Repsol YPF, ha sido consejero y miembro del comité ejecutivo de Gas Natural y Enagas.

Quienes han trabajado con él destacan su talante abierto, sus reticencias al protagonismo y su capacidad para integrar y coordinar equipos. "Es un habil negociador", aseguran, que sabe flexibilizar y acercar posiciones y también "dar un puñetazo en la mesa" cuando la situación lo requiere.

Está casado con una profesional de la abogacía, tiene dos hijos y le gusta el deporte, aunque cada vez más como espectador. Su agenda de trabajo, cruza el Atlántico dos veces al mes como poco, le deja poco tiempo para jugar tenis o pádel, aunque cuando puede no se pierde la asistencia a eventos deportivos patrocinados por Repsol YPF. Le gusta más la música pop, los Beatles son su favoritos, que la clásica, pero cultiva más la asistencia a conciertos de música clásica, que es la favorita de su esposa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de diciembre de 2002.

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