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PEC: menos asimetría, más credibilidad

Las propuestas de reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) en la UEM han dado lugar a una comunicación de la Comisión Europea en noviembre en la que, en contra de las demandas de flexibilidad, se propone reforzar el acuerdo de coordinación de las políticas fiscales. Se reconoce así que el grado de flexibilidad del PEC es más que suficiente y que, por tanto, es adecuado mantener el límite del 3% para el déficit público y estar "cerca del equilibrio o en superávit" si se elimina el efecto del ciclo económico sobre las cuentas públicas. La comunicación puede valorarse positivamente, ya que busca solventar las dificultades en la puesta en práctica del acuerdo, principalmente los problemas de asimetría y de credibilidad.

Con esta comunicación, la Comisión Europea refuerza el compromiso fiscal y trata de evitar las políticas procíclicas en expansiones

El primer aspecto ha estado en el origen de muchas de las críticas al PEC. La razón de la asimetría es que se establecen mecanismos de alerta temprana cuando la evolución presupuestaria es más negativa que la prevista y de déficit excesivo cuando se supera el límite del 3%, pero no hay un mecanismo que premie los superávit en periodos de expansión. Aunque cabría esperar que el temor al castigo fuera un incentivo suficiente para ello, la práctica muestra que esto no ha ocurrido. Además de los ciclos electorales, hay factores concretos, como el agotamiento del esfuerzo realizado por algunos países para acceder a la UEM o el espejismo fiscal tras las subastas de UMTS. La Comisión propone que los países con déficit reduzcan cada año su saldo estructural en medio punto porcentual, haciendo un esfuerzo mayor si la situación es buena o si parten de un déficit o una deuda muy elevados.

El objetivo es evitar las expansiones fiscales en los buenos momentos económicos, la razón por la cual países como Alemania han tenido un margen limitado para adoptar medidas fiscales contracíclicas en la desaceleración. Sería necesario que hubiera un premio a los superávit en las expansiones o un castigo si no se cumplen, como plantea la Comisión.

En el segundo aspecto, la credibilidad, se busca reforzar los mecanismos de cumplimiento del PEC. Para ello, es preciso que haya tres criterios claros y conocidos que activen los mecanismos de alerta temprana. Estos criterios son: el tamaño de la desviación presupuestaria, el porcentaje de la desviación que no se deriva de factores cíclicos y la proximidad del déficit al límite del 3%. Con ellos, la Comisión podría dirigirse en el futuro directamente a los países, sin mediar el voto del Consejo, lo que facilitaría que la alerta fuese efectiva y realmente temprana.

Datos fiscales más frecuentes y de mayor calidad y un compromiso explícito de los países con la disciplina fiscal en la primavera de 2003 deben ayudar a recuperar la credibilidad.

Mayte Ledo es economista jefe para OCDE y Mercados del Servicio de Estudios del BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de diciembre de 2002.