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Grecia pagará al ex rey Constantino 12 millones de euros por la expropiación de tres palacios

El Tribunal de Estrasburgo rechaza la petición del antiguo monarca de cobrar 470 millones

El Estado griego deberá indemnizar al ex rey Constantino con 12 millones de euros por la expropiación de tres bienes inmuebles de la familia real griega realizada al amparo de una ley de 1994, que, además, obligaba al ex monarca y a su familia a adoptar un apellido, según sentenció ayer el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

El Gobierno republicano de Atenas se ha negado desde hace dos años a pagar "ni un céntimo"

La condena -inapelable- ha sido, paradójicamente, recibida con satisfacción en medios oficiales griegos, ya que queda muy por debajo de los 470 millones de euros que Constantino de Grecia, de 62 años, pedía como indemnización por la expropiación del palacio de Tatoi, al norte de Atenas; la finca de Polidendri, en Ática, y la residencia de verano de Mon Repos, en la isla jónica de Corfú.

"El ex rey ha tratado de extorsionar al pueblo griego por valor de casi 500 millones de euros", declaró nada más conocer la sentencia el primer ministro griego, el socialista Costas Simitis, quien añadió que su Gobierno cumplirá la sentencia "aunque no esté de acuerdo con ella", ya que, según ha reiterado durante estos años el Ejecutivo griego, éste no estaba dispuesto a pagar "ni un céntimo" al ex monarca. Simitis calificó ayer a Constantino de Grecia (que en su país es llamado oficialmente Constantino Gliksbourg) de "responsable moral" de la dictadura de los coroneles que entre 1967 y 1974 rigió los destinos del país. Constantino aceptó en un principio el golpe perpetrado por los militares en abril de 1967, aunque luego participó en un "contragolpe" para derribar al régimen militar a finales de ese año. Al fracasar esta segunda intentona, el rey se exilió junto con su familia en Londres. En 1974, un referéndum determinó la abolición de la monarquía y la instauración de la República

El alto tribunal europeo estipula que el ex rey recibirá 12 millones de euros; la princesa Irene, hermana de Constantino, otros 900.000 euros, y la princesa Catalina otros 300.000. Además, Grecia deberá pagar otro medio millón de euros en concepto de costas legales del proceso. Su otra hermana -Sofía, reina de España- no ha sido parte en el proceso.

Éste es el segundo veredicto que el Tribunal de Estrasburgo emite en el contencioso entre la República Helénica y el ex rey de los griegos. En su primera sentencia, en noviembre de 2000, condenó al Estado griego por violar el derecho a la propiedad de Constantino de Grecia. El Tribunal establecía que la expropiación era legal por el paso del régimen monárquico al republicano, pero estipulaba que debía producirse una indemnización hacia los afectados. Desde el primer momento, Atenas desestimó los 470 millones de euros en que los abogados del ex rey cifraron el valor de las propiedades. "La República Helénica no puede dar al ex rey ni un solo céntimo de euro", subrayó en un comunicado el Gobierno, quien, por si acaso, cifró el valor de Tatoi, Polidendri y Mon Repos en 343 millones de euros.

El litigio entre el Gobierno griego y el ex rey ha alimentado desde el primer momento una polémica en el interior de Grecia, donde la oposición de Nueva Democracia (de centro-derecha) ha criticado duramente tanto la ley de 1994 como la estrategia del Gobierno para solucionar el problema. Su portavoz en el Parlamento, Prokopis Paukopulos, calificó todo el asunto como "un engorro para el país que amenaza con repercutir en los bolsillos de los contribuyentes".

Con esta sentencia "se cierra para siempre y de forma definitiva e inalterable", según declaró ayer Simitis, el contencioso de 28 años entre las autoridades republicanas y el ex monarca. O tal vez todavía no, porque Constantino ya ha advertido, durante una entrevista concedida al periodista de la CNN Larry King de su intención de viajar a la capital griega durante las olimpiadas que se celebrarán en verano de 2004.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de noviembre de 2002