La policía fue imprudente en la persecución de un conductor suicida, según un juez

Un juez absuelve de la acusación de homicidio a un conductor suicida de las cinco muertes que se produjeron en su persecución policial por entender que la actuación de los agentes fue "altamente imprudente". José Salvador Navarro, de 55 años y dentista, ha sido condenado a tres años y nueve meses por conducción temeraria y resistencia a la autoridad, aunque se enfrentaba a cinco delitos de homicidio por imprudencia. Los hechos ocurrieron la madrugada del 9 de agosto de 1998, cuando Navarro circuló en dirección contraria durante 20 kilómetros por la pista de Ademuz. Una dotación policial que lo perseguía se colocó en paralelo a él. Un turismo que venía de frente esquivó el coche de Navarro pero no pudo hacer lo mismo con el de la policía, contra el que se empotró.

Navarro sufría trastorno bipolar de la personalidad que en los brotes agudos le disminuía sus facultades volutivas y consumía cocaína. La madrugada del 9 de agosto de 1998 la policía local recibió una llamada de unos viandantes a los que Navarro casi atropelló. Los agentes le localizaron y al acercarse para identificarle, sacó una pistola y logró escaparse a gran velocidad, saltándose semáforos en rojo. Tomó la pista de Ademuz en dirección a Llíria, donde salió para volver a incorporarse pero en dirección contraria y sin luces. Navarro era perseguido por la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil.

A las 5.45, en el kilómetro 3,4 de la pista de Ademuz, Miguel V. M. logró en un primer momento evitar la colisión con Navarro desplazándose de carril. Pero ahí, paralelo al coche de Navarro, topó con una unidad policial. En el impacto murieron los dos agentes de policía y los tres ocupantes del coche.

El titular del Juzgado de lo Penal número uno de Valencia considera "con el mayor respeto a los funcionarios fallecidos" que "su decisión de persistir en la persecución del acusado no fue acertada". Explica en el fallo que los agentes, con su actuación, "no evitaban o impedían el gran peligro que representaba el acusado conduciendo a gran velocidad en dirección contraria, de noche, con las luces apagadas en determinados momentos, sino que lo incrementaban de forma notable, más aún circulando en paralelo, ocupando el vehículo perseguido y el perseguidor los dos carriles de la derecha, dejando sólo un carril libre y reduciendo en gran medida la vía de escape para cualquier vehículo que circulara en dirección correcta". Para el magistrado "era meridianamente claro que el acusado no parecía dispuesto a detener su marcha". Y agrega: "Lo razonable hubiera sido desistir de la persecución que se estaba revelando altamente peligrosa y era innecesaria". El magistrado entiende la actuación policial fue "altamente imprudente" y exime a Navarro de los delitos de homicidio imprudente, condenándole por conducción temeraria y resistencia a la autoridad, con la eximente incompleta de trastorno mental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de noviembre de 2002.

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