Corea del Norte y Pakistán intercambian tecnología nuclear

EE UU sigue el rastro del comercio entre Pyongyang e Islamabad

Las agencias de inteligencia de Estados Unidos siguieron en julio pasado el rastro de un avión de carga de Pakistán que aterrizó en una base de Corea del Norte y en el que se colocó una carga secreta: partes de misiles balísticos, fabricados en Corea del Norte. El cargamento fue captado plenamente por los satélites espía norteamericanos. Según los funcionarios de inteligencia, el transporte supuso otra bofetada en la cara de Washington: el avión paquistaní estaba fabricado en EE UU.

Los funcionarios aseguran que se trataba de un avión C-130 producido por la norteamericana Lockheed. El carguero era parte de la fuerza aérea que el dirigente militar de Pakistán, general Pervez Musharraf, dijo el año pasado al presidente George Bush que estaría dedicada a la caza de los terroristas de Al Qaeda, una de las razones por las que la Administración Bush había abierto las puertas a su nueva cooperación con un país que hasta hace un año era considerado como un Estado peligroso.

Sin embargo, varias veces desde que se estableció la nueva alianza, las agencias de inteligencia de EE UU han visto en silencio cómo Pakistán llevaba a cabo unos fletes aéreos con Corea del Norte con un intercambio potencialmente mortífero. En las transacciones que las agencias de inteligencias están aún investigando, Corea del Norte ha provisto a Musharraf de las partes de misiles que necesita para hacerse con un arsenal nuclear con capacidad para alcanzar todas las bases estratégicas de India. Y Pakistán ha proporcionado a Corea del Norte con numerosos diseños para centrifugar el gas y con buena parte de la maquinaria necesaria para producir uranio altamente enriquecido para el proyecto más avanzado de armamento nuclear del país, un plan que pretende poner en peligro a Corea del Sur, Japón y a los 100.000 soldados estadounidenses desplegados en el noreste de Asia.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) dijo a los miembros del Congreso este mes que el último programa de ucranio enriquecido de Corea del Norte, que fue solamente descubierto este verano pasado, va a producir suficiente material para fabricar armas nucleares en un periodo de dos a tres años. Con anterioridad, se estimaba que el régimen de Pyongyang probablemente extrairía suficiente plutonio de un reactor nuclear como para fabricar una o dos armas, pero ese programa se paralizó en 1994 tras una confrontación con Estados Unidos.

En el informe de la CIA al Congreso, al menos en la versión que se ha hecho público, no se hace mención a cómo uno de los países más pobres y aislados del mundo ha conseguido poner en marcha su nuevo y complejo proyecto de uranio.

En entrevistas a lo largo de las tres últimas semanas, funcionarios y expertos en Washington, Pakistán y Seúl, describen las relaciones entre Corea del Norte y Pakistán, que ahora aparecen mucho más profundas y más peligrosas para Estados Unidos y sus aliados asiáticos de lo que se sospechaba. La asociación entre Pyongyang e Islamabad es la de una nación islámica insegura y la de un Estado comunista en decadencia que necesitan mutuamente la experiencia del otro.

© The New York Times / EL PAÍS

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de noviembre de 2002.

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