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COMUNICACIÓN

Condenado Pablo Sebastián por ataque al honor de Jesús de Polanco

Tendrá que pagar 4.000 euros y publicar la sentencia a su costa

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha condenado al periodista Pablo Sebastián a indemnizar al presidente de PRISA, Jesús de Polanco, con la cantidad de 4.000 euros, por intromisión ilegítima en su derecho al honor. El fallo del Supremo obliga también a Sebastián a publicar a su cargo en el diario Abc la sentencia -de 20 folios de extensión-, en un plazo de 15 días a partir de la notificación.

La demanda de protección del derecho al honor fue presentada por Jesús de Polanco y Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, contra una serie de artículos publicados entre el 24 de junio de 1991 y el 26 de junio de 1994, firmados por Pablo Sebastián con su nombre o con el seudónimo "Aurora Pavón".

El alto tribunal ha estimado los argumentos del abogado Diego Córdoba y ha concluido que uno de los artículos, titulado Vencer matando publicado en Abc el 8 de marzo de 1993, no merece la protección del artículo 20 de la Constitución porque contiene "un grave ataque al prestigio y honor" de Jesús de Polanco.

Del citado artículo el Supremo destaca la frase siguiente: "...el jinete Polanco ha puesto en marcha una guerra sucia de delatores y dossieres en prensa, radio y televisión".

La sentencia, de la que ha sido ponente el presidente de la Sala de lo Civil, Ignacio Sierra Gil de la Cuesta, explica que el demandado Pablo Sebastián "no ha dado un solo dato sobre este punto".

Según el Supremo, "tal frase, directa y sin ambages, dirigida contra un editor de periódicos", carece de cobertura constitucional del derecho al honor, "ya que es formalmente injuriosa y no verificada".

Insulto y ataque grave

"El siniestro mundo de los dossieres personales y de la utilización de delatores ha sido siempre estimado socialmente, salvo por mentes perversas, como una actuación fuera de toda ética y de principios rectos, hasta tal punto que la sabiduría popular la ha calificado, y así ha sido aceptado, con el nombre de guerra sucia, con todo lo que significan esas dos palabras que, unidas, tienen un efecto multiplicador", razona la sentencia.

"Imputar tales hechos a una persona - que además se desenvuelve en un terreno de tanta repercusión social-, como auspiciador y ejecutor de tal guerra sucia, y sin la más mínima cobertura probatoria, no sólo es un insulto -que también debe ser reprochado constitucionalmente- sino además un grave ataque al prestigio y al honor de la persona afectada".

Por todo ello, el alto tribunal entiende que las libertades de opinión y de expresión no pueden ser utilizadas en el presente caso como "escudo protector" ya que la Constitución no da cobertura "a expresiones formalmente injuriosas, en las que su emisor simplemente exterioriza su personal menosprecio o animosidad respecto al ofendido".

El tribunal no aprecia intromisión ilegítima en el honor de Juan Luis Cebrián, ya que éste no aparece mencionado en las frases injuriosas de ese concreto artículo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de noviembre de 2002