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ELECCIONES TURCAS

El partido islámico gana por mayoría absoluta en Turquía

El líder del Partido de la Justicia y el Desarrollo promete moderación y el acercamiento a la UE

Con un 34,33% de los votos, los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) arrollaron a los partidos tradicionales laicos en las legislativas celebradas ayer en Turquía. Una vez escrutado el 92,39%, tan sólo los socialdemócratas del Partido Republicano del Pueblo (CHP) aguantaban a primera hora de la madrugada de hoy, con el 19,43% de los votos y 179 escaños, el embate de la marea islamista. El resto de las formaciones tradicionales fueron expulsadas de la Cámara al no superar el listón del 10%. El partido liderado por Recep Tayyip Erdogan consigue 363 escaños, y se aproxima a los dos tercios de los escaños (366 sobre 550) que le permiten abrir las reformas constitucionales.

Serio, sin permitirse la menor sonrisa de satisfacción, Erdogan compareció en público en el cuartel general de su partido en Estambul para lanzar un mensaje de moderación. "Llamo a todos los militantes y simpatizantes de AKP a no hacer celebraciones públicas que puedan molestar al resto de los ciudadanos", dijo apenas una hora después de que se hicieran públicos los primeros resultados, a las ocho de la tarde hora local (las siete hora peninsular española), y tres horas después de que cerraran los últimos colegios electorales en Turquía.

El ex alcalde de la capital económica turca se presentó ante las cámaras de televisión rodeado por la plana mayor de su partido, en la que se incluía un ex ministro del Interior, entre 1996 y 1997, con el Gobierno del también islamista Necmettin Erbakan. Con este gesto parecía desafiar también abiertamente a los sectores del Estado laico kemalista que han intentado apartarle de la carrera política.

En Ankara, donde el AKP obtuvo ayer más del 40% de los votos, grupos de jóvenes se concentraron ante la sede del partido islamista mientras ondeaban banderas con el anagrama de la bombilla encendida por los siete rayos del islam. En Estambul, donde su partido alcanzó más del 30% de los sufragios, centenares de personas vitoreaban al líder islamista moderado al grito de "¡Erdogan, primer ministro!". En su feudo integrista de Konya, en el centro de Anatolia, el Partido de la Justicia y el Desarrollo superó el 50% de los votos.

Su primer mensaje fue de agradecimiento para quienes habían depositado su confianza en su partido y para la alta participación, que movilizó a tres cuartas partes de los votantes. En sucesivas intervenciones ante los canales de televisión privados, Erdogan eludió entrar en polémicas con el presidente de la República, Ahmet Necdet Sezer, quien el pasado martes advirtió de que es el jefe del Estado quien nombra al primer ministro y no el líder del partido vencedor en los comicios.

Erdogan no ha podido concurrir como diputado en estas elecciones al hallarse inhabilitado a consecuencia de una condena judicial que le costó cuatro meses de cárcel en 1998. La fiscalía le acusó entonces de "incitación al odio religioso" por leer en un mitin un poema islámico. La fiscalía general turca intentó, incluso 48 horas antes de que se iniciara la votación de ayer, que abandonara todos sus cargos internos en el Partido de la Justicia y el Desarrollo.

Mientras los resultados confirmaban su aplastante victoria en las urnas, Erdogan se manifestó dispuesto a colaborar con la oposición. También hizo una defensa del mercado libre al anunciar que el lema de su Gobierno: "Hay que dejar vivir al individuo para que pueda vivir también el Estado". Como había venido proclamando a lo largo de la campaña, el líder islamista moderado prometió impulsar el proceso de acercamiento a la Unión Europea. "Ha habido un cambio en Turquía, y va ser en sentido positivo", afirmó Erdogan, quien no descuidó finalizar su primera intervención en público tras la victoria con una frase de Mustafá Kemal, Atatürk, fundador de la Turquía moderna tras el fin del Imperio Otomano: "El poder sólo pertenece al pueblo".

A primera hora de la madrugada de hoy, Erdogan viajó desde Estambul a Ankara para tomar las riendas del partido. En el bando laico, el silencio también era aplastante anoche. Ni la presidencia de la república ni los jefes militares hicieron comentarios sobre la victoria de los islamistas, que se presentan como depositarios del voto de descontento de una población empobrecida por la crisis económica. En medio de la incertidumbre en que queda sumida Turquía tras los comicios, ni el líder del CHP, el socialdemócrata Deniz Baykal, ni su número dos, el ex ministro de Economía, Kemal Dervis, comparecieron anoche en público. Como ya habían anticipado los sondeos, quedaban fuera del Parlamento, los tres partidos de la coalición saliente: el socialdemócrata del ex primer ministro Bulent Ecevit (DSP), que apenas recibía un 1% de los votos, frente al 22% de 1999; el del conservador y también ex jefe de Gobierno Mesut Yilmaz (ANAP), que anoche se aproximaba al 5%, y los ultraderechistas del MHP, que irrumpieron con fuerza en los anteriores comicios, y ayer no alcanzaban el 9%. Enfermo y políticamente acabado, Ecevit tuvo aún el coraje de felicitar a través de la televisión al partido vencedor de los comicios.

El partido de centro-derecha de la ex primera ministra Tansu Çiller (DYP) superaba por unas décimas el 9% y se quedaba a las puertas de la Asamblea legislativa. El partido prokurdo Dehap no alcanzó el 6% de los votos en el conjunto del país, pero obtuvo resultados por encima del 30% y el 40% en provincias de su feudo del sureste del país, con mayoría de población kurda. A pesar de la espectacular campaña electoral del multimillonario Cem Uzan, su recién fundado Partido de la Juventud no alcanzó ni el 7% de los sufragios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de noviembre de 2002