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CIENCIA

Científicos españoles crean una 'web' sobre contaminantes orgánicos

Más de 600 científicos y profesionales de la salud, medioambiente y riesgos laborales han suscrito una declaración en la que exponen los riesgos para la salud humana de los contaminantes tóxicos u orgánicos persistentes, originados en procesos industriales y agrícolas.

Los científicos españoles han creado una página, en la que facilitan información sobre el origen y las fuentes de emisión de estas sustancias y donde es posible adherirse a la declaración para exigir al Gobierno que tome medidas.

Miquel Porta, científico del Instituto de Investigaciones Médicas de Barcelona y uno de los precursores del documento, junto a expertos de Greenpeace y Comisiones Obreras, afirma que entre el 80 y el 100% de la población española tiene en sus tejidos contaminantes tóxicos.

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Los contaminantes persistentes se encuentran en aquellos alimentos con algún componente graso como la leche, las carnes o el pescado. Llegan hasta ellos a través de los pesticidas utilizados en la agricultura, los piensos con los que se alimentan los animales, o los contaminantes existentes en el mar derivados de los combustibles de los barcos. 'Hay una causa ambiental directa por la contaminación de mares y ríos, pero también una indirecta por la contaminación de los animales, que luego entran en la cadena alimenticia de los humanos'. El científico destaca el largo periodo de vida de estos 'amantes de la grasa', ya que persisten en nuestros cuerpos durante generaciones.

Infertilidad

Los expertos consideran que hay suficientes razones para pensar que los contaminantes persistentes producen infertilidad en las mujeres, aunque aún desconocen si éstas son más susceptibles que los hombres a sus efectos. También se sabe que podrían causar demencia en las personas mayores, distintos tipos de cáncer o lentificar el aprendizaje en los recién nacidos. Sin embargo, el científico puntualiza: 'Es improbable que estos componentes puedan causar efectos por sí solos ya que se presentan en dosis muy pequeñas, pero sí pueden tener efectos con otros factores ambientales'.'Desde nuestra declaración', añade Porta, 'se insta a nuestro Gobierno a que ratifique el Convenio de Estocolmo, en el que se exige a los gobiernos que presenten un plan de medidas reales. No se puede separar medioambiente y salud pública'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 2002