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ECOE, una nueva forma de evaluar la competencia médica

Ser buen médico es mucho más que tener conocimientos de medicina; es necesario saber integrarlos adecuadamente ante cada paciente, tener una actitud y unas habilidades que en su conjunto nos permiten ejercer correctamente nuestra profesión. Además, la medicina es una ciencia en cambio constante, con un entorno cada vez más exigente y globalizado; el conocimiento nos desborda con una enorme cascada de nuevos elementos que debemos incorporar a nuestra práctica. Los actuales sistemas de salud se tornan más complejos y los ciudadanos, cada día mejor informados, exigen unas prestaciones acordes al esfuerzo tributario que realizan.

Desde hace unos años asistimos a cambios en la educación de los profesionales sanitarios. Se intenta pasar de una formación basada en la adquisición pasiva de conocimientos teóricos a otra formación más activa, dinámica y reflexiva, donde se trabaje no sólo la adquisición de dichos conocimientos, sino también de habilidades y actitudes adecuadas. De forma paralela, debe implantarse la evaluación formativa periódica, que nos permite demostrar los progresos respecto a unos objetivos previos con el fin de identificar los problemas o las deficiencias del proceso formativo, de generar una reflexión y de incorporar medidas correctoras para lograr mejoras. La forma ideal de evaluar la capacidad profesional es observar qué hace el médico ante las situaciones habituales en su consulta. Como esto entraña grandes dificultades técnicas, se han ido diseñando instrumentos que se aproximan bastante a la realidad. Es el caso de las Evaluaciones Clínicas Objetivas y Estructuradas (ECOE).

La evaluación se realiza de acuerdo a unos estándares consensuados por expertos
Casi seiscientos médicos de familia han podido optar a una ECOE para obtener su título

Las ECOE consisten en que el candidato vaya pasando por un circuito de estaciones o encuentros clínicos secuenciales en los que se le pide la realización de diferentes actividades que simulan situaciones de la práctica diaria de los médicos de familia. Los instrumentos que utiliza son, entre otros, pacientes simulados estandarizados, resultados de pruebas e imágenes clínicas, utilización de maniquíes y preguntas cortas de elección múltiple.

La evaluación se realiza de acuerdo a unos estándares consensuados por expertos y nos medirá la competencia profesional. En cada una de esas estaciones, el médico debe actuar como si se tratara de una situación real: haciendo una historia clínica, una exploración física, un diagnóstico, estableciendo un plan terapéutico, comunicando una mala noticia a un familiar, etc... En la mayoría de las estaciones los candidatos encontrarán la presencia de un observador, un clínico que ha sido entrenado para evaluar la competencia profesional del médico de forma imparcial y justa.

Se trata, en definitiva, de una forma distinta de evaluar: se busca reproducir la práctica real del profesional, lo que realmente hace en la consulta día a día. Por tanto, no estamos ante un examen oral, ni escrito, ni de tipo test, ni a distancia, sino ante una manera pionera de evaluar cómo se utilizan estos conocimientos, habilidades y actitudes, y de demostrar cómo se reacciona ante situaciones que recrean la realidad.

¿Y por qué razones debemos poner en marcha pruebas de evaluación de la competencia profesional como la ECOE? Podemos hablar de varios motivos. La sociedad cada vez es más exigente en cuanto a las prestaciones que le ofrecen los médicos. Los ciudadanos ejercerán, cada vez más, el derecho a ser atendidos por médicos competentes como principal garantía de un sistema de salud de calidad. Los profesionales, por nuestra parte, debemos perseguir, en primer lugar y por motivos éticos, un nivel de competencia adecuado en nuestras actuaciones con rigor y con elementos cada vez más objetivos.

Somos los propios profesionales quienes podemos desarrollar sistemas justos de evaluación de la competencia, que estimulen el mantenimiento del nivel de competencia adecuado y faciliten a los profesionales la formación que necesitan, al mismo tiempo que protejan a los ciudadanos de prácticas no adecuadas. Evaluarnos de forma individual también nos permitirá conocer nuestra capacitación como colectivo profesional, poner el acento en nuestra competencia clínica sin importarnos el punto de partida más que lo estrictamente necesario, además de contribuir a homogeneizar y normalizar nuestro colectivo.

Finalmente, los servicios de salud y los proveedores están contratando médicos de familia que han demostrado tener un buen nivel de conocimientos teóricos de la medicina puesto que han superado pruebas, generalmente de tipo test. La utilización de métodos de evaluación más próximos a lo que es el trabajo real beneficiaría tanto a los empleadores como a los profesionales, haciendo más adecuados los procesos de selección.

Los métodos de evaluación de la competencia profesional pueden utilizarse en diversos momentos de la vida profesional de un médico: a) al finalizar su periodo de formación especializada de posgrado (la formación MIR) como paso previo a la habilitación profesional; es decir, a la obtención del permiso -la certificación- para poder ejercer la profesión; b) para la acreditación y reacreditación de tutores docentes; c) en la recertificación periódica de los médicos, para la objetivación del mantenimiento de la competencia, como un valor añadido, y quizá como un requisito imprescindible en un futuro próximo, ligado a un reconocimiento profesional; d) en los baremos de selección de personal, para representar mayor transparencia y beneficiar a los usuarios en primer lugar, pero también a la propia empresa contratadora y a los mejores profesionales; e) como mérito en el marco de una carrera profesional, y f) en las actividades de formación, tanto para la identificación previa de lagunas competenciales como para la evaluación formativa y sumativa.

En nuestro país, la ECOE es aún una actividad novedosa. En 1998 se publicó el RD 1753/98, que habilita una vía excepcional para la obtención del Título de Médico Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Además, prevé la superación de una ECOE como método de evaluación de la competencia profesional de médicos de familia que lleven más de cinco años de ejercicio profesional y hayan realizado un mínimo de 300 horas de formación continuada de similar perfil al programa oficial de formación especializada vía MIR.

Hay que reconocer la valentía de los Ministerios de Sanidad y Consumo y de Educación por apostar por esta metodología evaluativa. Y hay que celebrar que, en estos días, cerca de 600 médicos de familia han podido y pueden optar a la realización de una ECOE para obtener su Título de Médico Especialista en Medicina de Familia, prueba diseñada y organizada técnicamente por semFYC (http:www.semfyc.es). Es ésta la primera ocasión en que un título de médico especialista en Medicina se obtiene en nuestro país mediante una ECOE. Es probable que, en un futuro próximo, superar esta prueba acabe siendo un requisito imprescindible para ejercer la medicina en cualquiera de sus especialidades y con el adecuado reconocimiento profesional.

Estamos convencidos de que apostar por este camino redundará en la mejora de la competencia profesional de los médicos de familia y es una buena garantía para los servicios de salud y para los ciudadanos de que los médicos de familia están plenamente capacitados para un correcto ejercicio profesional. La evaluación de la competencia profesional es un reto, una necesidad y ahora empieza a ser una realidad.

Vicenç Thomas es presidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 22 de octubre de 2002.