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Cuatro palestinos mueren en una ofensiva israelí al sur de Gaza

Un líder local palestino es asesinado cerca de Belén al explotar el teléfono con el que hablaba

Taufik Briki, de dos años y medio, es la última víctima palestina de la ofensiva israelí sobre Gaza, que se inició hace tres semanas y que ayer culminó con un ataque sobre el campo de refugiados de Rafah, en la frontera con Egipto. El niño murió aplastado por los muros de su propia casa, derribados por los dinamiteros israelíes en una incursión que duró aproximadamente seis horas y en la que murieron otros tres palestinos y cerca de una treintena resultaron heridos.

La ofensiva militar israelí sobre el campo de refugiados de Rafah (89.000 habitantes) se había iniciado por sorpresa, en plena noche, cuando los vecinos se encontraban durmiendo. Mientras una treintena de tanques ocupaban la zona, centenares de soldados tomaban posiciones en lo alto de los edificios al tiempo que por los altavoces despertaban a gritos a los habitantes, conminándoles a abandonar sus domicilios y advirtiéndoles que la zona iba a ser dinamitada.

Las amenazas no se hicieron esperar. Una enorme explosión convirtió en una montaña de escombros un edificio de viviendas de tres pisos. La explosión hizo también tambalearse los endebles muros de una veintena de casas cercanas, que acabaron desplomándose, una tras otra, sepultando a varios de sus moradores. En la calle, en medio de la oscuridad, las ráfagas de metralleta de los soldados sonaban sin parar, al tiempo que se instauraba un férreo toque de queda.

Entre los escombros

A tientas entre los escombros, con las manos, los vecinos iniciaron sin demora los trabajos de rescate. Así lograron localizar el cuerpo sin vida de un niño de dos años y medio, Taufik Briki. Muy cerca de él encontraron un segundo cuerpo maltrecho de un bebé, de apenas 40 días, que milagrosamente había logrado salvar la vida. Otros tres adultos murieron tiroteados en la operación militar, una de las más duras y sangrientas que el Ejército israelí ha llevado a término sobre Gaza desde que el primer ministro, Ariel Sharon, ordenase una ofensiva con la excusa de acabar con el fundamentalismo.

Horas más tarde, en la localidad cisjordana de Beit Jala, junto a Belén, Mohamed Shtawi Abayat, de 27 años, murió cuando estalló el teléfono público desde el que se encontraba hablando. Abayat pertenece a una importante familia palestina en la que, al menos, 15 miembros han muerto a manos del Ejército israelí. Los israelíes han acusado a numerosos miembros de este clan de pertenecer a las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. Dos emisoras palestinas calificaron la muerte del joven palestino como un asesinato y un dirigente de los Mártires de Al Aqsa calificó el asesinato como "una bofetada a la Unión Europea y a los mediadores internacionales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de octubre de 2002