La Barcelona subterránea
Existe una Barcelona desconocida a 10 metros bajo el suelo. Una buena parte fue excavada con pico y pala por los vecinos, que buscaban el modo de protegerse de las bombas que lanzaba la aviación del Ejército de Franco. Un atlas de reciente publicación da cuenta de la situación de 1.400 de estos refugios abiertos en las entrañas de la ciudad, y en el vídeo que se muestra a la entrada del único que se puede visitar -en Nou de la Rambla- diversos ciudadanos rememoran el aciago recuerdo de aquellos días.
Hay refugios de muchos tipos y medidas: algunos se construyeron para miles de personas, otros no tenían mayor propósito que el de guarecer a los inquilinos de los inmuebles situados justo encima. Éste es el caso, por ejemplo, del que se halla situado en el segundo sótano del edificio que alberga la nueva sede de la Redacción de este diario, en la calle del Consell de Cent.En los de menor cabida casi nunca había más que un par de bancos adosados a la pared. Los de mayor tamaño podían extenderse por un laberinto de pasadizos y escaleras que ponían en comunicación diversas estancias. Algunos contaban con dependencias destinadas a los niños, la enfermería o el retrete.
Que se sepa dónde estuvieron no significa que todos sigan ahí. La construcción de aparcamientos subterráneos y la extensión de la red de alcantarillas, por ejemplo, han destruido total o parcialmente algunos de ellos. Así ocurrió con la construcción del aparcamiento subterráneo de la plaza del Sol y del que se halla aún en obras en la avenida de Josep Tarradellas.
Además del ya mencionado de Nou de la Rambla -el Refugio 307-, el Ayuntamiento estudia la apertura del que tiene su acceso por una escalera tapiada situada en la calle de València, justo frente al colegio de los Maristas. Es un refugio de grandes dimensiones, cuya apertura al público ha propuesto el ingeniero jefe municipal, Albert Vilalta.
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