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El FBI detiene al 'cerebro' de Enron

Andrew Fastow, el artífice del plan que permitió a la eléctrica ocultar sus pérdidas, se enfrenta a penas de hasta 60 años por fraude

Andrew Fastow, el antiguo director financiero de Enron y diseñador de la estructura para ocultar las grandes pérdidas de la firma tejana, fue procesado ayer en Houston acusado de fraude, lavado de dinero y manipulación. El documento acusatorio que le responsabiliza de haber engañado al Consejo de Administración de la compañía aparece también citado como presunto falsario el antiguo consejero delegado, Jeffrey Skilling. Las acusaciones contra Fastow, de 40 años, suponen una pena acumulada de cárcel de hasta 60 años. Fastow mantiene que sus actuaciones no fueron delictivas.

Fastow se entregó por la mañana al FBI, que enseguida lo escoltó esposado hasta el juzgado. Como director financiero, el alto ejecutivo atrajo la atención de Skilling por sus arrojadas ideas y originales concepciones para estructurar operaciones de dudosos resultados para la compañía. Mediante la creación de sociedades filiales cuyas operaciones no quedaban registradas en la contabilidad oficial de Enron, Fastow y otros lograron dar la impresión de que la situación financiera de la compañía era sólida, cuando acumuló perdidas de hasta mil millones de dólares, según la acusación. La contabilización de estas pérdidas ocultas llevó el pasado mes de diciembre a la suspensión de pagos de Enron, la segunda mayor de la historia tras la de WorldCom.

El procesamiento de Fastow, quien obtuvo no menos de 30 millones de dólares en sus operaciones, es el segundo en caer en la crisis de Enron, tras el procesamiento en agosto de Michael Kopper, su hombre de confianza. El Departamento de Justicia confiscó ayer la casa de Fastow y la de sus padres, su pasaporte y el de su esposa, le congeló 14 millones de dólares en sus cuentas, le incautó 11 millones para los accionistas de Enron y condicionó su libertad al pago de una fianza de cinco millones. Fastow de momento no colabora con la investigación. Tal cooperación estrecharía el cerco en torno a Skilling. En privado, Fastow ha mantenido que la dirección de Enron, el consejo de administración y la auditora Arthur Andersen sabían de todas sus acciones.

La documentación del Departamento de Justicia indica, sin embargo, que Fastow, Skilling y otros presentaron información engañosa al consejo de administración, lo que al tiempo parece exonerar a los consejeros de su presunta pasividad en la crisis, incrementa la presión sobre Skilling, quien en una comparecencia en el Congreso dijo no estar al tanto de lo que ocurría.

La caída de Enron provocó una avalancha de escándalos financieros que contribuyó decisivamente a la crisis de confianza que ha sacudido este año a los mercados. Enron, WorldCom, Andersen, Adelphia, ImClone..., cada uno con sus peculiaridades, crearon la impresión de que los accionistas eran saqueados por directivos sin escrúpulos.

Ayer, Douglas Faneuil, un antiguo intermediario de Merrill Lynch, declaró que había mentido a la justicia sobre el uso de información privilegiada por parte de Martha Stewart en la venta de acciones de ImClone. La empresaria es la cabeza de Martha Stewart Living, una popular dispensadora de modelos de conducta y estilo a través de diversos medios de comunicación.

Stewart vendió casi 4.000 títulos de ImClone en diciembre, antes de que la compañía anunciara un contratiempo con un fármaco y su cotización se hundiese. Según Faneuil, sabía lo que iba a suceder. Ella se defendió alegando que había dado la orden de vender las acciones si la cotización bajaba de los 60 dólares. Faneuil suscribió esta coartada, pero ahora dice que es falsa. La empresa de Stewart, que con la operación de ImClone salvó 250.000 dólares, ha perdido más de 400 millones en Bolsa tras saltar el escándalo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de octubre de 2002