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LA DOCTRINA DE BUSH

Powell amenaza con vetar las inspecciones en Irak si la ONU no vota otra resolución

Rusia se resiste a la petición de Bush de que el Consejo de Seguridad adopte un nuevo texto

El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, declaró el jueves ante una comisión del Congreso que su país encontraría formas de detener el regreso de los inspectores de armas a Irak si el Consejo de Seguridad de la ONU no redacta una nueva resolución. Por su parte, los ministros de Defensa y Exteriores rusos aseguraron ayer, tras reunirse con el presidente Bush en la Casa Blanca, que EE UU y Rusia están interesados 'en que el trabajo de los inspectores sea efectivo', pero Bush insiste en actuar casi ajeno a los preparativos de esa labor y presiona para lograr resoluciones en la ONU y en el Capitolio.

Powell enfatizó que el Consejo de Seguridad debe dejar muy claro a Irak las serias consecuencias que correría si no coopera con los inspectores. El secretario de Estado aludió una vez más a la amenaza de que Washington tomaría medidas unilaterales en caso de no lograr apoyo internacional.

Paradójicamente, la conversación entre Putin y Bush y la entrevista del presidente estadounidense con los ministros de Defensa y Exteriores de Rusia dejaron una interpretación distinta en el Kremlin y en la Casa Blanca y pusieron de manifiesto las diferencias antagónicas que mantienen EEUU y Rusia frente al conflicto de Irak. Un portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró que el presidente ruso 'le insistió a Bush en que en la situación actual es vital centrarse en el despliegue de los inspectores de la ONU lo más rápido posible'.

El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, matizó después que los 30 minutos de conversación sirvieron para que Bush explicara a Putin por qué 'la ONU tiene que aprobar una resolución que sea firme, que contemple el desarme como objetivo y que no permita a Irak evitar sus responsabilidades'. También aseguró que, acabada la conversación, Bush 'tiene confianza en que la ONU actuará' con la resolución que él desea.

A pesar del aparente entendimiento, ni Rusia cedió en su postura contraria a una nueva resolución de la ONU ni EE UU concedió el más mínimo valor al trabajo que puedan hacer los inspectores de armas en los próximos meses. En la ignorancia de esa misión se esconde la política oficial de Bush, que ha prometido actuar 'solos o con nuestros amigos' haga lo que haga la ONU.

Cuando el ministro ruso de Exteriores, Igor Ivanov, salió de la Casa Blanca, evitó las preguntas sobre las divergencias en la ONU: 'Rusia y EE UU están firmemente interesados en que el trabajo de los inspectores internacionales en Irak sea efectivo, para poder obtener una respuesta clara que nos permita saber si hay o no hay armas de destrucción masiva en Irak', aseguró.

En el frente político, Bush se encontró en el Capitolio con las primeras reticencias al borrador de resolución que envió el jueves. El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, como buen aspirante a candidato presidencial, modera sus críticas en este terreno para no parecer poco patriótico, pero se atrevió a sugerir ayer algunos cambios en los enunciados de la resolución. Por ejemplo, la Casa Blanca quiere 'autorización para el uso de la fuerza militar para restaurar la paz internacional y la seguridad en la región'; dado que algún senador considera esa frase como un cheque en blanco para lanzar cualquier operación militar en la zona, los demócratas intentarán especificar que el texto se refiera sólo a Irak. Aun así, Daschle matizó que no hay 'absolutamente ninguna diferencia de opinión sobre la amenaza que representa Sadam Husein'. La votación en la Cámara de Representantes y en el Senado podría llegar en la primera semana de octubre.

En la ONU, el embajador británico mantenía ayer contactos con lo 10 miembros no permanentes del Consejo de Seguridad para que la nueva resolución, si llega a redactarse, pida explícitamente 'acceso ilimitado' para los inspectores y amenace con el uso de la fuerza ante el más mínimo impedimento. EE UU desea ir aún más lejos: quiere que la nueva resolución especifique que Irak ha incumplido las anteriores, lo cual justificaría inmediatamente el uso de la fuerza. Aunque la mayoría de los miembros son favorables a una resolución de mayor o menor dureza, la oposición de Rusia es suficiente para bloquearla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 2002