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Rodin en Tarragona

La primera estatua que el espectador encuentra en la exposición Auguste Rodin -que, organizada por la Fundación La Caixa (C/ Cristòfol Colom, 2; tel. 902 22 30 40) se presenta hasta el 10 de noviembre en Tarragona - es la que encumbró pero a la vez condenó al escultor de El pensador a colgarse la etiqueta de polémico y controvertido, que ya no le abandonaría. Se trata de El vencido, escultura que se expuso en el Salón de París en 1877. El hecho de que fuera un soldado desnudo, las dimensiones de la figura y su apariencia de absoluto realismo, que no era tal, hicieron que el público acusara al escultor de haber realizado un molde del modelo. Después de que se encargara a seis escultores que certificaran la imposibilidad de un molde (los brazos del soldado están excesivamente musculados en comparación con el resto del cuerpo), Rodin pudo incluir esta estatua, rebautizada como La edad de bronce, en el Salón de París en 1880.

En ese mismo año, el escultor, cuya obra supuso una reinvención del estilo clásico helénico, recibió el encargo de un modelo para una puerta decorativa del Museo de Artes Decorativas. Rodin se inspiró en la Divina comedia de Dante. La bautizada Puerta del infierno debía medir más de seis metros de altura con multitud de figuras en alto relieve. La puerta incluye las obras más conocidas del artista: El pensador (símbolo del propio Dante), que se situaría en la parte superior dominando la escena; El beso, que remite al pecado original; Las tres sombras, que señalan el infierno; El hijo pródigo o Ugolino y sus hijos, en la que el protagonista parece haber perdido rasgos humanos al verse obligado a comerse a sus hijos. En la exposición se pueden ver las tres maquetas que Rodin concibió para esta puerta.

El monumento a Los Burgueses de Calais, otra obra polémica, también se puede observar en Tarragona. Reproduce la escena del encuentro de seis prohombres ante el rey Eduardo III de Inglaterra, que asediaba el puerto galo. Los hombres creían que el rey los mataría y Rodin quiso acentuar la aceptación de los burgueses de un destino que creían fatal situándoles a pie de suelo.

De entre las obras expuestas en Tarragona, en la que se encuentran pequeñas estatuas sobre el mundo de la danza, retratos y dibujos, destaca asimismo la estatua dedicada a Honoré de Balzac, igual o más controvertida que el resto. Rodin, que se hizo con el encargo por mediación de Zola, consigue con su obra, más que reproducir la actividad de escritor Balzac, explicar su espíritu. En actitud combativa y gesto altivo, Balzac aparece cruzado de brazos y vestido con un enorme abrigo. La obra no se entendió y Rodin resultó ridiculizado por la crítica. Se pudo exponer finalmente en 1939, años después de su muerte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de septiembre de 2002