SEGURIDAD CIUDADANA
Columna
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Vuelta de vacaciones

A veces son tantos los asuntos sobre los que uno querría hablar, que cuesta trabajo decidirse, y más aún cuando los variopintos asuntos son de profundo calado. Por eso, es recurso que tomo de los maestros articulistas hacer un popurrí, e hincar la pluma en varios temas. Ahí va.

I. Inseguridad Ciudadana. No creo que nadie pueda negar y nadie ha negado que existe un problema de inseguridad en las ciudades y los pueblos de Andalucía, que incumbe al Ministerio del Interior, a la Consejería de Gobernación, y a los Ayuntamientos andaluces, pues en los tres ámbitos existen competencias compartidas en esta materia. Es más, recientes declaraciones realizadas por el delegado del Gobierno y por el alcalde de Sevilla, demuestran que el problema, hoy por hoy, es en el peor de los casos, igual de grave, pero no más, que hace cinco, ocho o diez años. Por tanto, pretender ahora que con el Gobierno del PP ha empeorado la sensación de seguridad ciudadana es simplemente una frivolidad.

Métodos los hay para luchar contra esa sensación de inseguridad: especialización policial, coordinación entre cuerpos policiales, incremento del número de policías... (por cierto, ya es chocante que desde esa izquierda que abogaba por la abolición de las 'fuerzas represoras' se exija ahora, como solución al problema, que haya más policías y que éstos sean más contundentes; ¡qué cosas hay que ver!). Y sinceramente no creo que a este Gobierno se le pueda criticar que no esté trabajando en esa línea. Pero eso no dejan de ser soluciones a posteriori, para remediar o reprimir la delincuencia, cuando ésta ya ha actuado o está actuando.

A mí me preocupa de verdad la raíz del problema: ¿por qué hay delincuencia en nuestros pueblos y ciudades? ¿Qué ha hecho la Junta de Andalucía por luchar contra la marginalidad, la pobreza, la falta de horizonte, de perspectivas y de esperanzas de futuro de la juventud andaluza? ¿Qué ha sido del inicial -y de los sucesivos- planes de actuación preferente en barriadas marginales? Humo. ¡Qué fácil sigue siendo ver la paja en el ojo ajeno sin advertir (u ocultando, que es peor) la viga en el ojo propio!

II. Relaciones Junta de Andalucía-Gobierno de la Nación. Al fin se ha celebrado, y con acuerdo, la esperada reunión entre Manuel Chaves y Javier Arenas, dos políticos que se han visto muchas veces, aunque nunca en el concepto en que ahora se han reunido: uno como presidente de la Junta de Andalucía y el otro como ministro de Administraciones Públicas. Y el objeto de dicha reunión no era otro que normalizar las relaciones institucionales entre la Junta de Andalucía y el Gobierno de la Nación, y afrontar el calendario y el proceso de transferencia de las competencias pendientes de asumir por nuestra Autonomía.

Cierto es que las relaciones entre ambas Administraciones han estado en históricamente deterioradas, incluso en la época en que el Gobierno de la Nación estaba en manos del PSOE (también entonces, conviene recordar, había competencias pendientes de transferir y no fueron reclamadas desde Andalucía, y en cualquier caso dichas peticiones no fueron atendidas). Y no es menos cierto que desde la Junta de Andalucía se ha utilizado la confrontación como arma política, dificultando la relación entre Administraciones. Por eso es de saludar el cambio de orientación que se produce en el panorama de las relaciones institucionales, coincidiendo con la llegada de Javier Arenas al Ministerio de Administraciones Públicas.

Pero la clave del cambio de rumbo está, precisamente, en que alguno de los interlocutores ha variado su actitud; y no precisamente el Gobierno, sino la Junta de Andalucía, la cual, advertido el error político de basar sus relaciones institucionales en la confrontación, el fracaso de dicha actitud y sobre todo los perjuicios que se le producían a Andalucía y a todos los andaluces, ha rectificado, volviendo a la senda del diálogo como única vía de relación entre Administraciones públicas. ¡Bienvenida sea, aunque sólo acierte cuando rectifica!

III. Archivo de la denuncia contra Perico Rodríguez, alcalde de Huelva. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha archivado la denuncia que el PSOE de Huelva formuló contra el alcalde onubense. Los que conocemos a Perico Rodríguez no hemos tenido la más mínima duda de que la denuncia era una patraña y los hechos denunciados, una falsedad; y por eso no nos ha extrañado en absoluto que haya sido archivada (sí nos extrañó que un juez la admitiera a trámite y la elevara al TSJA: él sabrá por qué lo hizo). Me alegro de que el Alto Tribunal andaluz haya cerrado el caso; en lo personal, porque hombres honrados y trabajadores como Perico Rodríguez, Curro Moro, Enrique Pérez o el bueno de Michael no tenían por qué seguir sufriendo una situación judicial a todas luces artificiosa e injusta; y me alegro en lo político porque Huelva ve despejado el futuro del mejor alcalde que ha tenido probablemente en toda su historia. En el PSOE onubense, al menos, se les debería caer la cara de vergüenza y pedir perdón; esperar que dimita alguien ya es mucho esperar...

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