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Un colombiano, asesinado de un disparo en la cabeza en su piso de Chamartín

La capital registró ayer un nuevo homicidio, que eleva a 48 las muertes violentas registradas en la región desde enero. Un disparo en la frente efectuado por un arma de pequeño calibre acabó con la vida de Fernando García Léniz, un hombre de 36 años nacido en Cali (Colombia). La víctima, que estaba sentada en un sillón, presentaba un orificio de entrada de un disparo en la parte frontal derecha con salida por la parte posterior de la cabeza. El cadáver fue hallado por su compañero de piso tras regresar a casa después de una noche de diversión.

El homicidio se produjo sobre la medianoche en el piso 5º B del número 37 de la avenida de Burgos, en el distrito de Chamartín. Cuando su compañero de piso regresó sobre las cinco de la madrugada, encontró toda la casa revuelta y a su compañero de piso, muerto con evidentes signos de rigidez. Además del balazo, la víctima había recibido un fuerte golpe en un ojo. También sufría otorragia por el oído izquierdo, según informó un portavoz de Emergencias 112.

El compañero de piso avisó al 091 del Cuerpo Nacional de Policía que mandó varias patrullas de la comisaría de Chamartín. El compañero de la víctima estaba esperando a los agentes en el portal. Los médicos de una UVI móvil del Summa certificaron la muerte de García Léniz. La trayectoria de la bala tenía una ligera inclinación de arriba a abajo, según explicaron fuentes policiales. El proyectil, tras salir por la parte trasera de la cabeza, quedó alojado en el sofá donde estaba sentado. El forense determinó que fue asesinado sobre la medianoche. Según los investigadores, el homicida utilizó un arma de calibre pequeño, como una pistola del 22 o del 6,35. Los agentes no encontraron el casquillo en la habitación, por lo que creen que el pistolero lo recogió antes de abandonar el piso.

El fallecido carecía de antecedentes delictivos y estaba tramitando el permiso de residencia. García Léniz ocupaba una habitación que, hace nueve meses, había alquilado en la vivienda de su compañero de piso. Este último tiene antecedentes por haber sido detenido acusado de tráfico de estupefacientes y está pendiente de ser juzgado por ese mismo delito en la Audiencia Nacional.

La puerta de acceso al piso no estaba forzada, por lo que la policía cree que la víctima abrió voluntariamente a su asesino. Éste revolvió todo el domicilio, lo que produjo bastante ruido a primera hora de la noche, según explicaron los vecinos. 'Cambiaba frecuentemente de coche y llevaba un tren de vida muy alto. Vestía siempre trajes muy caros', señaló una vecina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de septiembre de 2002