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Crónica:Séptima etapa | VUELTA 2002

La paradoja de Scirea

Tercer triunfo de Cipollini en el tercer 'sprint' masivo de la carrera

Mario Scirea es un gigante de 1,94 metros. Es un especialista de 38 años (de la generación de Indurain) que entró al servicio de Mario Cipollini en 1996. Sólo trabaja cuando trabaja su jefe y no muchos más metros tampoco. Es un pensador de su oficio, que no es otro que el de locomotora. Cuando queda kilómetro y medio, o así, para la meta se pone al frente del pelotón, se exprime a la máxima potencia durante 800 metros, mientras a su espalda el pelotón se enfila a 60 por hora. Cumplido su trabajo, se aparta a un lado y observa complacido cómo su compañero Daniele Bennati, un potentísimo joven, toma el relevo hasta que a 300 metros le llega el turno al penúltimo vagón del tren, el sprinter Giovanni Lombardi reducido al papel de último lanzador. A 150 metros se retira y ya sólo es asunto de un acelerón mínimo para que Cipollini, que llega rozando la rueda de Lombardi, levante los brazos y se anote otra victoria. Ayer, en Málaga, tras 50 kilómetros de autovía cuesta abajo y casi tres de recta final que facilitaron la tarea de los velocistas, Cipollini, el imbatible, logró su tercera victoria en esta Vuelta (100% en los sprints disputados) después de que la maquinaria funcionara a la perfección, o casi.

Vuelta 2002|, 7

Jaén-Málaga, 196,8 km. ETAPA 1. Mario Cipollini (Acqua Sapone) 4h 33m47s 2. Erik Zabel (Telekom) m. t. 3. Sven Teutenberg (Phonak) m. t. 9. Óscar Freire (Mapei) m. t. GENERAL 1.Óscar Sevilla (Kelme), 25h 25m 04s 2. Alexandre Vinokurov (Telekom), a 14s 3. Roberto Heras (US Postal), a 39s 4. Aitor González (Kelme), a 41s ETAPA DE HOY Málaga-Ubrique, 173,6 km.

Nadie los interrumpe, nadie interfiere, nadie intenta introducir un grano de arena en el engranaje, y hay quien dice que es por temor a Supermario, al que pintan como un capo mafioso, o así. 'He tenido miedo de no ganar', dijo Cipollini. 'Porque hemos empezado a trabajar muy pronto y porque Scirea, que normalmente se retira a 700 metros lo ha hecho en el arco del kilómetro. Menos mal que Bennati ha mejorado, ha sido progresivo y no explosivo y ha aguantado la velocidad'. Es una explicación. Otra forma de contarlo es la que utiliza el propio Scirea, el pensador de la paradoja que lleva su nombre. 'Somos el único equipo que trabaja el sprint', dice. 'Los demás sprinters, nos dejan organizar nuestro tren porque sólo piensan en aprovecharse de nuestro trabajo. Pero se pegan entre ellos para colocarse a rueda de Cipollini, y ahí está la paradoja: sin su interferencia trabajamos con más orden y tranquilidad, trabajamos para ellos, o eso se creen, porque luchando por ponerse a nuestra rueda se desgastan y se quedan sin fuerzas para el último tirón'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de septiembre de 2002