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REPORTAJE

Pasión por las letras

La empresa gaditana Quórum recibe la distinción de librería española del año

La vida de Pedro Rivera y José Jaime Serrano ha estado rodeada de páginas. Ambos, hijos de libreros, ostentan la dirección de Quórum, empresa que acaba de ser distinguida por la Federación de Gremios de Editores de España como la mejor librería del año. El próximo día 3 de octubre, viajarán a Barcelona para recibir el galardón en el Salón Internacional del Libro.

El padre de Pedro, José Rivera, abrió en los años sesenta Libros Cádiz, un modesto establecimiento cuya trastienda acabaría fraguando su propia leyenda: en ella se celebraron las tertulias clandestinas del grupo literario Marejada, que a su vez fueron germen de la peña flamenca Enrique El Mellizo.

'Por allí pasó mucha gente', recuerda Pedro, 'y en tiempos muy duros llegó a establecerse un foco cultural importante'. Desde ese momento, Pedro Rivera compaginaría las finanzas de la librería con la militancia política activa, que acabaría dejando en un segundo plano.

En fechas similares, el padre de José Jaime pasó de tener un taller de reparación de bicicletas a abrir la Librería Jaime. 'Tras fracasar en los estudios, empecé a trabajar con él. Desde muy niño repartía periódicos, recogía paquetes de revistas... Poco a poco, empecé a coger soltura en el manejo de la librería', afirma su hijo.

Ya a finales de los años ochenta, los dos vástagos comenzaron a negociar la posibilidad de asociarse. Las conversaciones fueron lentas, ya que sólo la búsqueda de un local les llevó todo un año. Pero ya en 1991, el proyecto conjunto de la librería Quórum abría sus puertas en la calle Ancha de Cádiz. Desde entonces no ha dejado de crecer hasta convertirse en una empresa ejemplar.

Los editores españoles no han sido ajenos a los esfuerzos de Quórum por mantenerse en el mercado y crecer, siendo unánimes en su fallo. 'Mi primera impresión al conocer el premio fue de sorpresa. Uno nunca se valora objetivamente y, aunque somos muy exigentes con nuestros propios errores, detalles como éste nos sirven para pensar que no lo estaremos haciendo tan mal', comenta Jaime.

Rivera tampoco salía de su asombro al recibir la noticia: 'No lo creí hasta que recibimos la ratificación. Sabía la gente que ha sido premiada otros años, la librería Cervantes de Oviedo, Lagun de Bilbao, La Tralla..., gente de mucho nivel. Mi primer pensamiento fue para mi padre, que falleció en diciembre, y para quien esto hubiera sido lo máximo. Cuando me repuse de la emoción, empecé a llamar a los amigos', recuerda.

Tras la resaca de los brindis y las felicitaciones, Pedro Rivera y José Luis Jaime vuelven a sus puestos. 'Hay que seguir currando, ser resistente y mantenerse. Y contar con que tengamos suerte con nuestros gobernantes, que sean respetuosos con el libro', pide Rivera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de septiembre de 2002