A trabajar tras la cumbre
Los muy variados juicios hechos tras la cumbre de la Tierra que finalizó el miércoles en Johanesburgo dan fe de la gran expectación generada. Las organizaciones ecologistas, que son las más insatisfechas con los resultados, querían que los líderes de 100 países y los miles de delegados presentes se comprometieran con detallados planes y objetivos para erradicar la pobreza y proteger el medio ambiente del planeta. No era algo realista, y declarar que la cumbre se ha saldado con un fracaso sólo sirve para quitar realce a lo conseguido. Los delegados estadounidenses se manifiestan satisfechos con lo logrado. La Administración de Bush, aunque empobrecida por la ausencia del presidente del país, fue la delegación más fuerte de las presentes (...). A pesar del abucheo sufrido por Colin Powell y las críticas por bloquear objetivos concretos sobre el incremento en el uso de energías renovables, Estados Unidos logró sus objetivos. (...)
EE UU y otros países deben hacer buenas sus promesas, lo que significa enviar dinero, por descontado, pero también confirmar que los programas funcionan como deben mediante inspecciones sobre la marcha, y guardar registros de cada pozo que se excave y cada persona vacunada. La Administración de Bush ha puesto el acento en no conceder ayudas a gobiernos que sean corruptos, otra promesa que debe cumplirse. No servirá de nada tener otra reunión en 10 años para lamentar que el cielo esté más negro, las aguas más sucias y que haya más gente muriendo en la pobreza.
Los Ángeles, 5 de septiembre


























































