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ENTREVISTA

'La Ley de Calidad reforzará la figura desvirtuada del director'

José Luis García Garrido (Azuaga, Badajoz, 1937) es catedrático de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), experto en educación comparada y autor de más de 25 libros. En los Cursos de Verano de la UPV ha hablado esta semana sobre la participación en la escuela y en el sistema educativo.

Pregunta. ¿Cómo se gobiernan las escuelas?

Respuesta. En su mayor parte, el sistema público de escuelas se gobierna peor que el privado, aunque hay diferencias importantes por autonomías. El gobierno es una de las asignaturas pendientes del sistema educativo español en comparación a otros países.

P. ¿Qué deficiencias existen?

R. Proceden de la mala conceptualización de la LODE (1985). Entonces, por intentar meter la democracia en las escuelas, se sustituyó el modelo del liderazgo por el de la participación. Se pensó que la participación tenía que gobernar la escuela y esto trajo una desprofesionalización de la figura del director hasta conseguir que éste haya acabado siendo un burócrata. Los ingleses dicen, con acierto: 'Un buen director hace una buena escuela'. En España está ocurriendo a la inversa: un director mediocre está empeorando la escuela.

P. ¿Por eso hay muy pocos profesores dispuestos a ser directores de escuela?

R. Justamente. Se ha desvirtuado la figura del director al mismo tiempo que se ha complicado muchísimo la escena organizativa de una escuela a partir del aumento de la inmigración, los problemas familiares... A quién le agrada asumir esta función por 90 euros más al mes. Sólo un reforzamiento de las atribuciones y la imagen del director pueden corregir esta situación.

P. ¿La Ley de Calidad lo corregirá?

R. Sin entrar a enjuiciar la ley en su globalidad, en el punto referido a la figura del director, contiene una corrección acertada, en línea con lo que está haciendo Europa ahora mismo.

P. ¿No es muy pretencioso afirmar que la escuela es la fachada democrática de un país?

R. La escuela tendría que ser el pórtico de entrada a una sociedad democrática. ¿Lo es? Sinceramente, no. Por ejemplo, los medios informativos inciden más que las escuelas en la salud democrática de un país. Los jóvenes tienen hoy una mayor influencia extraescolar, bien de la familia, de las amistades, de los medios de comunicación... A la escuela se le deja muy poco margen de actuación; por lo tanto, no le exijamos responsabilidades que no tiene.

P. ¿Por qué es tan escasa la participación de padres y alumnos en la escuela?

R. Los padres, por lo general, dejan toda la responsabilidad educativa de sus hijos en manos de la escuela por falta de tiempo para atenderlos. Dan el voto bueno a la escuela y no aparecen nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 2002