Reportaje:JAVIER BÁRCENA Y LUIS ZUFIAUR | ARQUITECTURAS

Inquietud desde el respeto a la obra

Javier Bárcena (Eibar, 1963) y Luis Zufiaur (Vitoria, 1964) dirigen uno de los estudios de arquitectura más inquietos de Álava. Un ejemplo: estos jóvenes han sido los impulsores de las tres primeras ediciones del Seminario de Arquitectura Industrial, que han servido para desvelar y promocionar esta disciplina en un territorio como el País Vasco plagado de muestras más que elocuentes del género.

Pero Bárcena y Zufiaur son ante todo un estudio de arquitectura que lo mismo trabaja en el campo de la obra institucional que en el de las viviendas unifamiliares o el del interiorismo. En todas sus construcciones se aprecia una dominante, el gusto por el uso de los materiales adecuados y el respeto a la obra, sea el presupuesto que sea el que la respalda.

Excelente ejemplo de esto último es la pista cubierta de Araia (Álava) en la que, con materiales humildes, se consigue un resultado contudente y ligero a la vez, gracias a la combinación del hormigón y el ladrillo caravista, suavizados por las cristaleras situadas a ambos lados de la pista, que contribuyen a la entrada de luz natural en el pabellón.

Ante el exceso, la elegancia de la contención y la economía de medios, parecen decir Bárcena y Zufiaur. Así se percibe también en esas 16 viviendas en hilera que están terminando de levantar en Lakuabizkarra (Vitoria), donde han jugado con sistemas prefabricados para obtener el mejor resultado desde los puntos de vista económico y racional.

Son algunas de las muestras de lo que puede conseguir este equipo, que siempre se enfrenta a sus encargos con la misma disposición, esa que vincula su arquitectura con las aportaciones que han surgido en el último siglo. En ese ámbito se podría situar una de sus últimas realizaciones, el quiosco del parque de Judizmendi, una especie de paralelepípedo que ofrece una nota de elegancia minimalista a la entrada a uno de los parques más populares de Vitoria.

La construcción se encuentra justo en el acceso al parque, entre el paseo que lleva al barrio de Santa Lucía y el arbolado. La resolución es, como es habitual en este equipo, práctica: orientación al Sur, hacia el jardín, al que se abren los ventanales del edificio y donde se encuentra la terraza. La ausencia de niveles y jerarquías facilita el recorrido y convierte en familiar (que es de lo que se trata) esta arquitectura de ocio. Dice la memoria del proyecto que es 'un lugar para la conversación, la tertulia y la mezcla de generaciones'.

Como en obras anteriores, Zufiaur y Bárcena han optado por esas referencias a la contemporaneidad, siempre desde el respeto al usuario/habitante de la construcción. Buen ejemplo de ello es la piscina climatizada del Gimnasio K-2 de Vitoria, donde pusieron en práctica, además, algunas de sus inquietudes sobre la reutilización de espacios industriales. Este complejo deportivo se encuentra frente al antiguo Hospital Militar, junto a las facultades universitarias, en un barrio donde han convivido, y conviven, viviendas y pequeños pabellones fabriles. El gimnasio enfocó la ampliación por uno de estos talleres, que los arquitectos reutilizaron desde el contraste en el uso de unos materiales que son clásicos, como el ladrillo, el baldosín vitrificado y la madera de abeto.

Y no podía faltar en una instalación como esta la conexión con el concepto de arquitectura democrática que defendía Frank Lloyd Wright, en su esfuerzo de impregnar de humanidad la enorme estancia.

PERFIL

Luis Zufiaur y Javier Bárcena se encuentran en el momento de dar el salto. Con una obra reconocida en el País Vasco, sobre todo en Álava, como el albergue para la juventud de Espejo, las aportaciones de este equipo cuentan con una extensa bibliografía que refleja el interés por unas creaciones sobrias y bellas. Ahora preparan algunos proyectos fuera de su territorio de acción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 30 de agosto de 2002.

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