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EL ATENTADO DE ETA EN SANTA POLA

Miles de vecinos de Santa Pola exigen a ETA el abandono "sin condiciones" de las armas

Los ministros de Defensa y de Trabajo y el líder del PSOE encabezaron la manifestación

Bajo el lema de "Por la libertad y contra el terrorismo", miles de personas inundaron ayer las calles de Santa Pola en repulsa por el último atentado perpetrado por la banda terrorista ETA, que el pasado domingo segó la vida de Silvia Martínez, de seis años, y de Cecilio Gallego, de 57 años, y dejó heridas a 34 personas. Más de 15.000 personas, según la Policía Nacional, y entre 20.000 y 25.000, según los organizadores, respaldaron el proceso de ilegalización de Batasuna y exigieron a ETA que "abandone definitivamente y sin condiciones las armas", según el comunicado que puso fin a la marcha.

Los familiares de las víctimas no acudieron al acto; ni los padres de la niña fallecida, ni el hijo de Cecilio Gallego, que en principio se había anunciado que sería el encargado de leer el comunicado oficial. Al final lo hizo un periodista local. "Silvia y Cecilio constituyen dos razones para el desprecio de la violencia y para exigir a ETA que abandone definitivamente y sin condiciones la práctica del dolor y del espanto", rezaba el comunicado que consensuaron los organizadores de la marcha, y en el que también se decía: "Es esencial que partidos y asociaciones del entramado aberzale queden fuera de la ley".

Los miles de manifestantes corearon asimismo gritos a favor de la ilegalización de Batasuna.

La pancarta que encabezaba la manifestación la portaban 20 representantes de distintas formaciones políticas, entre ellos el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero; los ministros de Defensa, Federico Trillo, y de Trabajo, Eduardo Zaplana, así como el presidente de la Generalitat valenciana, José Luis Olivas, la presidenta de las Cortes de esa comunidad, Marcela Miró, y otros dirigentes políticos como el secretario del PSPV, Joan Ignasi Pla, el Gobierno valenciano en pleno y dirigentes sociales y culturales.

El Ayuntamiento de Santa Pola vio desbordadas sus previsiones iniciales, ya que calculaba la afluencia en unas 10.000 personas (la mitad del censo oficial de la población). Sin embargo, entre 20.000 y 25.000 asistentes, según la cifra facilitada por los organizadores, abarrotaron durante más de una hora la plaza de la Diputación donde acabó la manifestación. Los accesos de la localidad turística se colapsaron y las retenciones de vehículos dispuestos a sumarse a la marcha alcanzaron decenas de kilómetros de longitud.

A la manifestación, que se vio interrumpida en numerosas ocasiones por aplausos y gritos de "asesinos", también se sumaron los alcaldes socialistas de San Sebastián, Odón Elorza; de Santa Pola, Francisco Conejero; de Elche, Diego Maciá y otros regidores y concejales de la provincia de Alicante.

Entre las pancartas que los manifestantes portaban se podían leer lemas como: "Ánimo Garzón", "ETA asesina", "Unidad y diálogo" y "Mientras Santa Pola está llorando [el líder de Batasuna, Arnaldo] Otegi sigue cobrando". "La rabia y la desesperación que también acompañan nuestros pasos se mueven indignados por la impotencia que sentimos ante la destrucción de vidas inocentes", aseguraba el comunicado leído al final de la manifestación. "Su memoria [en referencia a las dos víctimas] debe servirnos para fortalecer nuestro compromiso humano y cívico, porque sólo así daremos sentido a nuestra vida".

Entierro de una víctima

Horas antes, los restos de Cecilio Gallego, uno de los dos fallecidos en el atentado, recibieron sepultura en el cementerio de Torrevieja, en el que se congregaron medio millar de personas.

Al sepelio acudieron, además de los amigos y familiares del asesinado, los alcaldes de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo, y de Santa Pola, Francisco Conejero, así como el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Francisco Camps; el subdelegado del Gobierno en la provincia de Alicante, Luis Garrido, y el presidente de la Diputación, Julio de España.

Cecilio Gallego era una persona muy conocida en Torrevieja y había participado en los últimos 25 años en diversas colectivos deportivos y culturales. Los vecinos de la localidad le conocían por su participación en el club de balonmano y también en la coral Las Salinas. Este grupo brindó una canción en honor de Gallego tras celebrar la misa en la iglesia de la Asunción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de agosto de 2002