El presidente del PNV niega que su partido haya pactado una tregua con ETA

El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, negó ayer que su partido haya pactado una 'tregua de hecho' con ETA, como sugirió el vicepresidente primero, Mariano Rajoy, vinculada al acuerdo sobre autogobierno en el que la Cámara vasca da dos meses al Ejecutivo central para cumplir íntegramente el Estatuto y que recoge el derecho de autodeterminación, la territorialidad y las bases para abrir un proceso soberanista. 'Es mentira y él lo sabe. No tenemos ningún acuerdo ni con ETA ni con HB', aseguró durante un mitin en la localidad guipuzcoana de Mutriku, gobernada por Batasuna. El presidente peneuvista llegó a decir que daba 'la impresión de que están deseando que ETA actúe. Es una provocación'.

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Consciente de que hasta sus propios simpatizantes preguntan insistentemente por lo que va a pasar en septiembre, cuando se cumpla el plazo establecido en dicho acuerdo, Arzalluz les animó a no tener miedo. 'Nosotros no nos vamos a tirar al monte', enfatizó, aunque también quiso dejar claro que tampoco se iban a 'quedar como lelos. La ley da para mucho y la voluntad del pueblo, también'. Con todo, aclaró que ni están -'ni estaremos'- con el PP ni con ETA. 'Tenemos ideas propias', apostilló.

Arzalluz llevaba mes y medio sin intervenir en un mitin y aprovechó el acto de ayer, en el que el partido celebraba sus 107 años de historia, para hacer un repaso de los últimos acontecimientos, pese a ironizar que, dada la sucesión de críticas de ministros y dirigentes del PP contra el nacionalismo, le faltaba tiempo para analizarlas todas.

Sin embargo, se las ingenió para meter en el mismo saco el caso del cura de Maruri -que pidió escolta después de que el Ayuntamiento peneuvista le tachase de 'nostálgico del franquismo'-, la marcha a EE UU del catedrático Francisco Llera y la devolución judicial de una cátedra a la presidenta de la Fundación para la Libertad, Edurne Uriarte. Para Arzalluz, los tres hechos han supuesto 'ataques masivos' contra el nacionalismo. Del párroco comentó que está en su derecho de ser un 'nostálgico del franquismo', pero también el PNV de 'decir lo que piensa'. Acusó a varios periódicos de 'manipulación' y negó que la cúpula peneuvista hubiese analizado el asunto, como dijo el cura, 'no sé si por paranoia o por vanidad'.

A Llera le acusó de haberse marchado montando un 'escándalo', como 'si lo hubiésemos echado', y su crítica perdió fuerza con Uriarte, al limitarse a decir que la decisión era un asunto judicial. Pero remató la frase asegurando: 'Aprovechan todo para crear un ambiente y desprestigiarnos' -e incluso 'eliminarnos', había dicho antes-. Al tiempo, puso en guardia a su militancia: 'No tengáis tan claro que no vayamos a volver' a la época de la 'incautación de batzokis' (sedes peneuvistas) o nos 'metan el estado de excepción'.

Arzalluz volvió a llamar 'falangista' a Aznar, se preguntó si no será también un 'nostálgico del franquismo' y le acusó de de ser 'servil con el poderoso' y 'tirano' con el débil.

[El ex alcalde de Vitoria José Ángel Cuerda (PNV) dijo ayer que mientras los ediles tengan que ir escoltados, 'Euskadi será un país sin libertades'].

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de julio de 2002.

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