Las residencias geriátricas de Barcelona cobran hasta 1.600 euros al mes por anciano Las empresas privadas han creado 13.000 plazas desde 1999 y han doblado su oferta

En el caso del usuario catalán, las cifras mejoran si se suman las plazas públicas y las concertadas, o lo que es lo mismo: el conjunto de plazas que tienen financiación pública. Un total de 4 de cada 10 plazas la tienen, lo que sitúa a Cataluña dentro de la media española. Sin embargo, nadie garantiza que las residencias privadas quieran mantener de forma indefinida sus convenios con la Administración, ya que los precios que ésta paga por cada plaza concertada son muy inferiores a los que pagaría un usuario particular.

Hoy en día, en Barcelona ciudad, una plaza residencial cuesta un mínimo de 1.135 euros (188.000 pesetas), aunque el precio ya puede llegar a los 1.600 euros dependiendo del tipo de habitación y de los servicios que se ofrecen. La Administración, en cambio, paga las plazas que alquila en función del grado de dependencia de la persona a atender. Para las personas que pueden valerse por sí mismas, la Generalitat paga 913 euros al mes, mientras que las plazas para personas que precisan atención constante se pagan a 1.205 euros.

Estas tarifas, que se han visto aumentadas los últimos años, siguen sin satisfacer a las residencias que deciden alquilar parte de sus plazas a la Generalitat. Montserrat Llopis, de la patronal de residencias ACRA, recuerda que 'en general, la gente no quiere ir a una residencia si realmente no lo necesita, por lo que los usuarios cada vez llegan con peor estado de salud'. Y esta situación requiere más personal. 'Los precios de la Generalitat sólo contemplan el coste del funcionamiento de la residencia, no la amortización de las plazas ni el mantenimiento de la misma; así se hace difícil trabajar', afirma LLopis.

Negocio en auge

Pero de estas afirmaciones no puede desprenderse que el sector privado se encuentre en apuros. Desde 1999, las empresas que construyen y gestionan residencias geriátricas han vivido un auge que nunca antes habían experimentado. Si en 1999 había 14.900 plazas en residencias privadas, a finales de 2001 ya existían 27.000. Casi el doble. ¿Qué ha pasado? La diputada de Iniciativa per Catalunya responsable del área social, Dolors Comas, lo tiene claro: 'La Generalitat, con su desinterés por invertir en este tipo de servicios, ha favorecido a la empresa privada, que sí ha visto el gran negocio que hay en el sector de las residencias'.

Ahora, la Generalitat promete remediar su histórica falta de inversión en Barcelona en materia de geriátricos y asegura que en 2003 entrarán en servicio siete residencias públicas con 900 plazas. Un informe de Comisiones Obreras estima que, a pesar de ello, Cataluña seguirá teniendo un déficit de 18.000 plazas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 20 de julio de 2002.

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