La nueva cárcel de Alicante acogerá presos de Murcia, Fontcalent, Picassent y Cartagena en su primera fase

El penal apuesta por la reinserción social de los presos y tiene cuatro talleres productivos

El nuevo centro penitenciaro Alicante II, construido en Villena (Alt Vinalopó), se nutrirá, en una primera fase, de presos procedentes de las prisiones de Fontcalent (200), Picassent (118), Murcia (120) y de Cartagena -en este último caso después del verano tras la clausura del centro-. La cárcel está concebida para acoger una población reclusa de unos 1.000 internos. Aunque el recinto carcelario cuenta con un módulo de aislamiento, en principio no albergará presos muy peligros, ni miembros de la banda terrorista ETA, ni de régimen abierto.

Los datos fueron facilitados ayer por Tomás Sanmartín, director de la prisión. Las instalaciones carcelarias, que el ministro de Interior y Justicia, Mariano Rajoy, inaugura oficialmente hoy, comenzarán a recibir internos a finales de este mes.

La procedencia de los internos que, en principio, albergará la prisión Alicante II no satisface plenamente las expectativas de los sectores sindicalistas y partidos políticos de la oposición que veían en la cárcel de Villena la solución a la masificación del centro penitenciario de Fontcalent. A tenor de los datos ofrecidos por Sanmartín, el centro Alicante II no vendrá a paliar en exclusiva los problemas de sobrepoblación reclusa de Fontcalent, sino también los de la cárcel de Valencia e, incluso, también se beneficiarán las prisiones de la vecina Comunidad de Murcia.

En el centro penitenciario de Fontcalent hay en la actualidad 1.001 internos, cuando su capacidad máxima es de 450.

La masificación de presos acarrea el hacinamiento de los mismos en las celdas, extremo que incrementa el riesgo de incidentes y la inseguridad global en el recinto, según denunciaron recientemente diputados nacionales del PSOE. Todo ello convierte a Foncalent, a juicio de los diputados socialistas, 'en un potencial polvorín'.

Sin embargo, el problema de sobrepoblación reclusa no es exclusivo de Fontcalent, los centros penitenciarios de Castellón y Valencia atraviesan por una situación similar. En el caso de Picassent, en las 750 plazas del centro de cumplimiento de condena conviven 1.250 reclusos, y en el de preventivos, con capacidad para 600, el número de presos es de 1.040.

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La reinserción social de la futura población reclusa de la cárcel Alicante II será una de las prioridades de la dirección del cuarto centro penitenciaro de la Comunidad. Tomás Sanmartín, director de la prisión, que ayer mostró las instalaciones a los medios de comunicación, enfatizó este aspecto: 'La cárcel se ha dotado con cuatro talleres productivos, cuya mano de obra serán los internos', dijo Sanmartín. Dos de los talleres, uno de madera y otro de confección de artículos textiles, instalados en sendos y amplios pabellones, están preparados para iniciar la actividad en cuanto empiecen a llegar los primeros presos y la dirección cierre los pertinentes convenios con empresarios de la comarca. 'Los presos percibirán un sueldo, nunca inferior al salario mínimo interprofesional vigente y, además, serán dados de alta en la Seguridad Social', añadió.

Junto a la apuesta por la reinserción, fin último de las prisiones de acuerdo a la legislación penitenciaria, otra de las características de la prisión de Villena son las elevadas y precisas medidas de seguridad del recinto, especialmente en su área perimetral. 'La cárcel está dotada con los últimos sistemas en medidas de seguridad', precisó el director. En cuanto a la vigilancia interior, la prisión cuenta con visión por circuito cerrado de TV de todos los patios de paseo de módulos y de talleres, sistema de detección de presencia en zonas de uso restringido y sistema de detección de incendios. La seguridad perimetral, centralizada en el cuerpo de guardia, incluye visión por circuito cerrado de TV de alta sensibilidad de todo el doble muro de ronda y de todas las cubiertas, desde la torre de vigilancia. El dispositivo se completa con la torre de vigilancia, situada en la avenida central del recinto, que centraliza el sistema de gestión y control del centro.

Comunicaciones

La prisión de Villena incluye entre sus dotaciones un novedoso servicio, un edificio específico para las comuniciones de convivencia entre los presos y sus familiares, que, al margen de los sistemas tradicionales (locutorios y vis a vis), posibilitará a los internos prolongar el contacto con allegados que les visiten. Según el director de la cárcel, sólo la prisión VI de Madrid ofrece también este servicio a los reclusos.

La estructura de la prisión de Villena responde a una tipología modular. El centro está concebido como una pequeña ciudad autosuficiente, distribuida en 12 módulos residenciales y tres complementarios (ingresos, enfermería y aislamiento).

Los 12 módulos son independientes entre sí, extremo que facilitará la clasificación de los reclusos. Ocho de ellos, de 72 celdas cada uno, están destinados a hombres; dos a jóvenes, con 41 celdas cada uno; uno a mujeres, con otras 24, y uno a madres, con 24 celdas. Las celdas están equipadas con dos literas, una ducha, un lavabo y un pequeño armario empotrado de obra.

El centro se completa con los equipamientos comunes, como el edificio deportivo-cultural y el sanitario. La zona deportiva cuenta con gimnasio, piscina y pista polideportiva, y la cultural con biblioteca y un salón de actos con capacidad para 260 personas. La enfermería incluye, aparte del área de medicina general, especialidades como óptica, ginecología, odontología y radiología.

En total, la cárcel ocupa una extensión de 308.150 metros cuadrados y ha supuesto una inversión de 35 millones de euros.

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