Columna
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Bravo

Hace cosa de un mes, la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Oportunidades del Parlamento Europeo, de la que es titular la diputada socialista Elena Valenciano, decidió presentar un informe de iniciativa sobre salud sexual y reproductiva y los derechos en esta materia. El resultado fue el Informe Van Lancker, nombre de la diputada socialista belga encargada de la ponencia.

Se trata de un documento exhaustivo sobre la lamentable situación actual, que aporta sensatas ideas para poner a trabajar a los Gobiernos, y eso incluye a los Estados miembros de la Unión Europea, que siguen políticas dispares (las portuguesas todavía tienen que venir a abortar a España) y a los Estados aspirantes, porque los del Este están en una condición sexual desastrosa.

Este razonable documento sublevó a la derecha europea, con el PP a la cabeza. Vieron ludibrio y lujuria donde no hay más que sentido común y sensibilidad globalizada. No les importa que las conclusiones abarquen desde la anticoncepción con pleno consentimiento de hombres y mujeres hasta la educación sexual impartida teniendo en cuenta la diferencia de sexos. No les importa que se dedique un capítulo importante a la prevención de enfermedades de transmisión sexual. No. La derecha cavernaria y continental manipuló el asunto para que pareciera una propuesta de aborto, quién sabe si incluso de folleteo, y se lanzó a la cruzada con todo el pack: insultos a las parlamentarias, coacciones, bloqueo del correo electrónico con mensajes que equiparan el Informe a un nuevo holocausto y envío de lujosos folletos (tienen mucha pasta) con soflamas tipo 'El aborto produce cáncer de mama'.

Hasta ahora, los ultramontanos de la cristiandad y sus tocayos islámicos se las han arreglado para bloquear cualquier iniciativa progresista en el terreno de la salud sexual planteada en cumbres mundiales. Pero hete aquí que, en el Parlamento Europeo y en la Comisión mencionada, ayer por la mañana se produjo el prodigio: las mujeres izquierdistas consiguieron el apoyo de las liberales y sacaron adelante la Propuesta: por 40 votos, pero la sacaron.

Las eurodiputadas comunistas portuguesas lloraron al conocer la votación. Yo también. Qué gusto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de julio de 2002.

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