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El Ejército mata al activista palestino más buscado

Una unidad de élite del Ejército israelí mató ayer a un miembro del brazo armado del movimiento islamista Hamás, acusado de haber ideado el reciente atentado que causó la muerte de 19 civiles en un autobús que transitaba entre Giló y Jerusalén. Los soldados acabaron con Muhamed Taher, de 26 años, presunto comandante en la zona de Hebrón de las Brigadas Izzadin Al-Kassan. El militante asesinado encabezaba la lista de activistas más buscados por los servicios de seguridad israelíes en Cisjordania.

Los soldados israelíes mataron también a un segundo militante de Hamás e hirieron a un tercero, que fue posteriormente detenido, después de que se produjera un tiroteo al verse sorprendidos en una vivienda de la ciudad de Nablús.

De esta forma, el Ejército israelí volvió a poner en práctica una nueva operación de 'asesinato selectivo', que sucede a otra efectuada también contra dos dirigentes de Hamás en la franja de Gaza en represalia por el atentado de Giló, aunque en este caso fue llevada acabo por helicópteros de combate.

El Ejército israelí dio por concluidas las tareas de búsqueda de posibles supervivientes tras la voladura del complejo del gobernador de la ciudad autónoma palestina de Hebrón, que puso fin a cuatro días de asedio. El paradero de la docena de activistas palestinos que supuestamente se encontraban atrincherados en su interior -la mayoría de ellos vinculados al Tanzim, las juventudes paramilitares del movimiento Al Fatah, el partido del presidente Yasir Arafat- sigue siendo una incógnita.

Zona militar cerrada

A diferencia del resto de ciudades cisjordanas recientemente reocupadas, Hebrón sigue siendo considerada de momento 'zona militar cerrada', lo que implica la imposibilidad de acceder a ella para los medios de comunicación.

El director del Servicio de Seguridad Preventiva palestino en Cisjordania, Yibril Rayub, añadió más elementos a la polémica sobre qué ocurrió realmente en Hebrón, asegurando que el complejo estaba vacío y afirmando que 'desde el primer momento pensamos que el verdadero objetivo era destruir el edificio, pues es un símbolo de la Autoridad Nacional Palestina'.

El edificio, construido durante el mandato británico de Palestina, ya fue utilizado por la Administración civil israelí entre los años 1967 y 1994, lo que les hace buenos conocedores de su estructura subterránea. Los israelíes justificaron la operación porque, al contrario que en el caso de la Basiílica de la Natividad de Belén, el edificio de Hebrón 'ni era un lugar santon ni había rehenes'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002