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Los dirigentes de CiU redoblan sus críticas al PP y lo califican de partido 'agresor'

Jordi Pujol, dispuesto a adelantar las elecciones si la situación es 'ingobernable'

Los dirigentes de Convergència i Unió (CiU) redoblaron ayer sus críticas al Partido Popular (PP) una vez iniciadas las vacaciones parlamentarias y sin el riesgo de quedar nuevamente en minoría en el Parlamento catalán. El conseller en cap, Artur Mas, fue el más duro en sus ataques y llegó a calificar a los populares de 'agresores' por aliarse con el bloque de izquierdas para derrotar a CiU en siete votaciones esta semana. Jordi Pujol, por su parte, admitió ayer en Madrid que las relaciones con el Gobierno central son cada vez más difíciles. Los nacionalistas tan sólo se plantearían adelantar las elecciones en Cataluña si la situación fuera 'ingobernable', circunstancia que no se daría, afirman, con unos presupuestos prorrogados.

En CiU ha sentado fatal la actitud de los populares en el Parlamento catalán y no dudan en calificarla de 'traición', hasta el punto de que sus dirigentes amagan continuamente con adelantar las elecciones autonómicas, previstas para otoño del próximo año, si el PP persiste en su estrategia de acoso al nacionalismo. La tesis oficial es agotar la legislatura, pero 'no a cualquier precio'. CiU puede soportar, reconocen sus dirigentes, tener que prorrogar los presupuestos, pero no admite perder 'un día sí y otro también' votaciones en el Parlamento. Si esto sucediera, no les quedaría más remedio que convocar elecciones anticipadas para principios de 2003.

Pero ahora, con dos meses por delante de descanso parlamentario y sin el peligro de nuevas derrotas, creen que ha llegado el momento de distanciarse del PP del único modo posible: elevando el tono de las críticas a la formación conservadora. En la clausura de la Escuela de Verano que los convergentes han celebrado este fin de semana en Girona, el secretario general de CDC y conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas, definió al PP como un partido que quiere 'agredir' y 'represaliar' a CiU por haberse coligado con la izquierda en la Cámara catalana. Aunque las siete votaciones que perdió CiU la semana pasada eran más simbólicas que trascendentes, Mas se aferró a este hecho para arremeter también contra los tres partidos de izquierda -socialistas, Esquerra Republicana e Iniciativa-, a los que acusó de 'haberse vendido por un maldito plato de lentejas' en un momento, dijo, en que el PP deseaba dar un escarmiento a Convergència i Unió por su distanciamiento del Gobierno central en la huelga general.

En alusión a la coyuntural alianza entre PP y los tres partidos de izquierda, Mas aseguró que hubo falta de 'nobleza' y añadió que socialistas, Esquerra e Iniciativa 'se ponen al lado de los agresores, se ponen al lado de los que nos agreden y nos quieren represaliar', en clara referencia a los populares. Por este motivo, agregó que el PP no conseguirá tener un espacio social propio en Cataluña si continúa siendo la 'correa de transmisión de lo que le mandan en Madrid'.

Desde el PP catalán, su presidente, Alberto Fernández Díaz, respondió que las palabras de Mas ponen de manifiesto la 'hipocresía' de CiU porque califica de partido 'agresor' al que 'les ha estado apoyando durante siete años'. Fernández Díaz añadió que los nacionalitas han pasado 'del victimismo al insulto'.

Relaciones difíciles

En Madrid, donde ayer participó en los actos del 50 aniversario de la fundación del Círculo Catalán, Jordi Pujol fue más cauto que Mas en sus referencias al PP, aunque admitió que las relaciones con el Gobierno central son 'crecientemente difíciles', lo que provoca una situación política 'incierta' en Cataluña no exenta de 'intriga'.

En un breve discurso, el presidente de la Generalitat lamentó que se esté configurando en 'círculos políticos, mediáticos, intelectuales y culturales una concepción de España en la que Cataluña tiene poca cabida', 'una impresión que, ahora más que hace un año, tiene una amplia mayoría de catalanes', añadió.

Mientras Mas y Pujol se centraban en el flanco catalán, el secretario general de CiU y líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, se encargaba de atacar al PP por su política española. Duran anunció que la federación nacionalista votaría negativamente en el Congreso de los Diputados una posible ilegalización de la formación independentista vasca Batasuna ya que, a su juicio, este asunto compete directamente al Consejo de Ministros.

Éstas no fueron las únicas advertencias a los conservadores. Duran, en su carta semanal a los militantes de Unió, afirma que el Ejecutivo catalán recurrirá ante el Constitucional las leyes 'que convenga' y que invadan competencias catalanas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002